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Los bollos de Navidad y mi sopa de algas wakame

Somos animales de costumbres y eso, queridos, por mucho que os empeñéis, no me lo podéis negar. Si yo mientras que escribo esto estoy con un Roscón en la amasadora es, única y exclusivamente, porque las tecnologías no me han abducido lo sufiente para estar ojeando al mismo tiempo por lo menos cinco webs de regalos navideños. Sin embargo, mi sopa de algas wakame y yo (Se busca persona, animal o ente que, como yo, desayuna esta sopa)  estamos la mar de contentas y es que para libros y comer, que es en lo que se va mi presupuesto del mes, prefiero hacerlo cara a cara.

Pero centrándonos en lo que os quiero comentar hoy, se acercan fechas clave en el calendario y nosotros, como autómatas, repetimos generalmente los mismos pasos que el año anterior y que el anterior y que el anterior. Llenamos las calles como si no existiese el mañana, abarrotamos las pescaderías en busca de la mejor gamba, decoramos nuestra casa con el mismo Belén o Árbol que el año pasado, os emborracháis hasta las trancas después de las uvas prometiendo siempre que el año que viene no saldréis el 31  y, si tenemos suerte, cambiamos un plato del menú de Navidad, el resto siguen igual que como los hacía nuestra tatarabuela años ha. Al fin y al cabo, ese es parte del encanto de estas fechas, y….. si queréis leer el resto del artículo y saber la receta de mi sopa de algas wakame, sólo tenéis que pinchar aquí.

Y, por cierto, este viernes estaré en la librería TopBooks de la calle Fuencarral, 127 con El Club del Cupcake. Un “café literario” donde charlaremos en petit comité y tomaremos un cafelito con cupcakes. ¡Allí nos vemos!

El club del cupcake

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