DiverXO. Y después, la nada.

DiverXO. Y después, la nada.

No me gusta escribir palabras vacías, ni mucho menos relatar experiencias a medias. Me ha costado casi un mes y un cambio de año ordenar bien todas mis ideas. He borrado y comenzado de cero unas veinte veces por lo menos y por fin me he dado cuenta de que cualquier esfuerzo para ordenarme iba a ser en balde. Porque la cocina de David Muñoz es tan onírica que lo impide, tan efímera y cambiante que revuelve, tan brutal que te deja mudo. Pero para ir a  DiverXo tienes que haber hecho un par de meses de gimnasio de antemano, y es que no vas a encontrarte una cocina amable sino un viaje al País de Nunca Jamás que cambiará tu vida. Pero lo que más me fascina de David es, sin duda, la congruencia de su discurso, su radicalidad, su sello característico, el creer firmamente en su proyecto y luchar por él, a tope, sin límites, sólo acompañado por la Vanguardia y por Ángela, su mujer y segunda pata de toda esta aventura.

DiverXO. Y después, la nada.

Y así empieza esta sacudida a todas las vivencias culinarias que hayas podido tener en tu vida, borrón y cuenta nueva y después, la nada. Porque no lo encontrarás igual, porque te refugiarás en su hermano pequeño StreetXo buscando salir de tu cotidianeidad, porque querrás saber más y no sólo de sus cómos si no también de sus por qués. Es la muerte de los sabores amables y los ingredientes de supermercado, de las combinaciones clásicas, de los ritmos de antaño, de cualquier referente. Es el momento de los desórdenes ordenados, de las explosiones de sabor, de las mezclas imposibles, de las irreverencias más astutas, de las mariposas negras.

DiverXO. Y después, la nada.

Chocan los platos que se presentan como lienzos, dispuestos a recibir pintura en dibujos que se van construyendo. Paso a paso. Todo a su tiempo. Y como no hay pan, sí espátulas para no dejar ni una gota de gloria. En cuanto a lo que comí, ¡quién soy yo para deciros! Y qué puedo decir que ya no haya dicho. Yo he quedado atrapada en este pequeño gran universo y, ahora, que los cerdos vuelen. Y quien no lo valore, que los deje volar.

DiverXO. Y después, la nada.

Fueron 13 los lienzos de la cena, 12 con nombre y el cuarto misterioso, teníamos libertad para llamarlo como nos apeteciera. Pero, ¿debería a caso contaros esto? Debéis ir y dejaros llevar, descubrir y jugar. Bailar al son de esta música que no os dejará indiferentes. Seguramente empezaréis con un ya más que consagrado Edamame, en mi ocasión con perlas de aceituna negra y de yuzu, ese toque ácido que empecemos a salivar para recibir bien el festín que viene. Ya llega dividida en dos tiempos la segunda melodía, que empieza por un coco joven que contiene un guiso frío de zamburiñas, pochas y berberechos. La parte derecha estaba prohibida tocar hasta que diesen nuevo aviso, que llegó cuando incorporaron unas sardinas semiasadas, jalapeños y chanquetes a los puntos de mejillones en escabeche con los que ya contábamos. Con el pilpil de foie para la cococha paro de abrir esta caja de Pandora, no sé si porque no quiero que os enteréis de todo sin tenerlo delante o porque pierdo la baba entre el teclado del ordenador mientras escribo. El punto de la lima, el horseradish, el equilibro, esa balanza siempre presente. BESTIAL. Y todo lo que siguió, en la misma línea, aunque siendo el caso de Dabiz creo que podremos llamarlo zigzag.

Y si después de todo, lo único a lo que estáis esperando es a que se agote la lista de espera y que el momento llegue, visitad por lo menos StreetXO y viajad a este universo paralelo que os mantendrá con la curiosidad despierta y la necesidad de más.

2 comentarios
  1. La Cucharina Mágica
    La Cucharina Mágica Dice:

    La ultima y única vez que fui te vi en Diverxo te fui a saludar, no sé si te acuerdas de mí…
    Totalmente de acuerdo con lo que dices, cenar en Diverxo no es una cena, es un viaje! sin duda, en mi opinión, el mejor restaurante para disfrutar de los sabores, olores y recuerdos de lugares lejanos.
    Beso guapa y feliz año
    Noelia

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    • Miss Migas
      Miss Migas Dice:

      ¡Pero qué alegría! No sabes lo que me gustó que lo hicieras, qué fantástica coincidencia.
      Lo cierto es que la experiencia fue bestial, a mi me cambió la forma de mirarlo todo.
      Un beso guapa, feliz año y espero volver a vernos pronto!

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