Risotto allo zafferano di Massimiliano Alajmo

Mamá, ¿Cómo consigo un risotto que no sea un cemento?

Después de Mamá, ¿por qué mi tortilla de patata es una piedra? y de Mamá, ¿por qué mis croquetas son como balines? sigo insistiendo:  tranquilo, no estás solo, no eres el único que se ha estrellado en la cocina Dios mediante lo que iba a ser un buen arrocito. Todos nos hemos topado alguna vez con la guerra del almidón y el punto de cocción, esa lucha que ha dado lugar a los más bellos engrudos que sientan como un tiro a nuestros estómagos. Y sí, queridos, nos intentamos excusar con un: “Bueno, estoy aprendiendo…” pero estos horrores culinarios nos dejan a la altura del betún, y más si nos da por cocinar para la teórica fecha del enamoramiento que llega estos días, San Valentín.

He oído por ahí constantemente que, aunque no sepas bien hacer arroces, marcarte un risotto es más fácil que coser un botón y que siempre que tengas que triunfar con tus invitados lo vas a coseguir. ¡Mec!, error brutal. Quien recomienda esto es vuestro peor enemigo y quiere que vuestra cita sí o sí vaya a pique, tened cuidado a quién presentáis a vuestras novias, que hay mucho pulpo suelto. Pero, aún así, un risotto bien hecho sí que os puede encumbrar a la gloria, aunque tendréis que andaros con mil ojos tanto en la técnica como en los tiempos de elaboración. La idea básica es conseguir un arroz meloso/cremoso gracias a la adición paulatina de caldo, y no todo de un golpe, removiendo frecuentemente durante su cocción. Para terminar, se le añade una grasa que sirve para “mantecar” y el punto complicado es conseguir una cocción correcta del arroz mientras la textura melosa es la deseada.

Realmente todo esto viene porque ayer, de comida de personal, nos metimos entre pecho y espalda un mazacote cementeril de buen sabor a setas pero que luego nos dejó tumbados el resto de la tarde y acordándonos hasta hoy mismo del que lo había cocinado. Y no precisamente para bien.

Así que… ¿Mamá, cómo consigo un risotto que no sea un cemento?

Si queréis saberlo, sólo tenéis que pinchar aquí.

3 comentarios
  1. conniesua
    conniesua Dice:

    Nunca he preparado un rissoto, aunque me encanta. Me quedo con tu sugerencia para ver si me animo, es que es precisamente el temor a que no me salga lo que no me ha dejado, pero me quedo con tu post. Un besito.

    Responder
  2. Javier
    Javier Dice:

    Supongo que en la cocina no hay nada fácil… además esto del arroz es complicado, a mí me gusta un poquitín pasado de cocción ¿y qué hago si es como me gusta? y a mi mujer más bien que quede enterito, así que es complicado ponerse de acuerdo 😉

    Por cierto, mojarse pa’ na, es tontería, tienes razón…Y no, no tengo ningún truco 🙁

    Abrazos

    Responder

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  1. […] Clara Pérez Villalón nos da muy buenos consejos en su blog. Os recomiendo su artículo: Mamá, ¿cómo consigo un risotto que no sea un cemento? – ¿Una salsa de mole poblano para tus albóndigas de carne? Si las sueles preparar con un […]

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