Abraham García

El sabor no entiende de modas: VIRIDIANA

Genio y figura, caballero de fulgurante prosa y amante de la lectura, los caballos, el cine y la casquería, Abraham García no entiende ni de modas ni de estrellas sino que se declara en contra de la cursilería y el postureo que tan a menudo abundan en el círculo de la gastronomía. Fusión también se encuentra en los platos que sirve en su pequeño restaurante de dos pisos, ligeramente anticuado y con un servicio atento pero no cargante, junto con sabor, mucho sabor, mimo y cariño en las perfectas ejecuciones. Quizá una de las mayores virtudes de este toledano comentarista en periódicos como El Mundo y autor de fantásticas obras como De Tripas Corazón, la biblia de la casquería, sea su infinita imaginación y la capacidad que tiene por embaucar a cualquier paladar a través de sus platos. Personaje de sombrero y bufanda, a sus sesenta y tantos años sigue al frente de los fogones de Viridiana, hoy ya un clásico de la capital, o de España, y defiende a capa y espada el producto y la tradición afirmando que no se somete a la tiranía del crítico que tanto abunda dentro de la profesión. Y las convenciones, para otro; a él déjenle tranquilo. En su casa hay que quitarse el corsé y entender que su republicanismo no entiende de tiranías, la comida abundará pero será fastuosa y bien habrá que hacer caso a las recomendaciones del día, que el mismo chef anunciará cuando se acerque a la mesa a tomar la comanda. Viridiana ha significado el punto álgido de un cumpleaños que giró entorno a la cocina con tradición y fundamento; buscaba sabor para alejarme de toda la orientalización que estamos sufriendo últimamente y, también, escaparme de esas cartas anodinas en las que se repiten los mismos productos o preparaciones: carrillera, tartar, tataki…etc En cuanto al festín, básicamente resumiría que una velada en la que no hay ni un punto débil es de esas que recuerdas con gloria para el resto de los días. Una vez dictadas, con esa verborrea embaucadora a la que estaría horas seguidas escuchando, las viandas del día, nuestro afán por querer todo y no saber por qué decidirnos originó que llegara la pregunta maldita: “¿Comen de todo?”  y ahí fui donde sonreí y afirmé: “Y con ahínco”; así que el menú, llamado “Menú Abraham” en el ticket final, fue cosa de la cocina. Viridiana

Sabores viajados, combinaciones curiosas y una delicadeza gustativa suprema se plasmaron desde el principio, con dos cuenquitos que contenían el mejor Gazpacho que haya tomado nunca, y no exagero, de fresas con unas virutas de jamón, sublime y soberbio, y las Lentejas con Curry y Langosta, al mismo nivel que el primero así que creo que voy a empezar a obviar los adjetivos porque sino se haría demasiado pesado escuchar siempre “excelso”, “fantástico” o “increíble”, pero aplíquenselo a todos los platos que cenamos. Viridiana Los Boquerones marinados con crema de huancaína, suaves y en su punto, dieron paso a….. si quieres LEER TODO, PINCHA AQUÍ.

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