Falso risotto de gamba, mejillones y tuétano

Falso risotto de gamba, mejillones y tuétano

En mi opinión, no hay plato más complicado que el arroz. No lo puedes servir ni poco hecho, porque es indigesto, ni pasado porque resulta una plasta incomible. Cada variedad, y hay casi infinitas, tiene un tiempo de cocción diferente, una absorción de líquido variable, una capacidad conductora del sabor distinta y sirve para una preparación técnica u otra. Por lo tanto, hoy vamos a preparar una trampa de arroz, ¿por qué? Pues porque en lugar de emplearlo, vamos a utilizar una pasta con la misma forma a la que simplemente le deberemos de dar los minutos de cocción que se indiquen en el envase. Esta pasta se suele llamar puntalette aunque en algunos supermercados como Mercadona la podréis encontrar bajo el nombre de piñones.

Ya salvadas las complicaciones del almidón, ahora lo importante para conseguir un plato suculento será el sofrito que empleemos y el caldo con el que reguemos nuestra pasta, algo que también sucede con el arroz. Para nuestro falso risotto tendremos que preparar, por lo tanto, una crema que será el hilo conductor del plato, contundente, con potencia. Y, para terminarlo, le daremos la untuosidad del risotto con un poco de tuétano blanqueado que nos dará profundidad de sabor animal, bastante curioso.

Falso risotto de gamba, mejillones y tuétano

No hace falta que diga que cuanto mejor es la materia prima, más rica saldrá nuestra versión del risotto y, también, que lo que vamos a hacer es cocer la pasta en una crema ya que ésta será la que nos de el sabor puesto que el trigo no absorbe éste último de la manera en la que lo hace el arroz.

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