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La Salita de Begoña Rodrigo (Valencia)

Sigo pensando que el mundo de la cocina es tremandamente machista pero ¡cómo me gusta encontrarme con mujeres con “dos cojones” haciendo las cosas bien y teniéndolo todo muy claro!

Begoña Rodrigo es una luchadora, se le ve en la cara nada más te habla, y no se anda con chiquitias; las cosas claras y el chocolate espeso. Así, hace nueve años, se llegó como una forastera en su tierra y decidió abrir La Salita en su Valencia natal en un local en el que su hermana había pensado montar un bar pero que al final se echó para atrás. Su idea no era esa; ella todavía quería viajar un poco más, los ocho años en Holanda – donde conoció a su marido y mano derecha en la sala y en la bodega, Jorne Buurmeijer – no habían sido suficientes para esta cocinera que aprendió el arte de los fogones en los libros y comiendo por ahí y que lo ha sabido desarrollar hasta su máxima expresión.

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Sin peloteos, porque no me gustan, tengo que comentarles que en su pequeña “Salita” Begoña tiene estructurado un menú único que sale de la diminuta cocina vista con una cadencia perfecta, una temperatura idónea y un cuidado totalmente pulcro. Ella misma afirma que los platos que plantea no son, quizás, los que le gustaría que conformasen ese menú pero que se tiene que adecuar a una clientela no tan acostumbrada a las “locuras” de los chefs y a que lo que está sirviendo lo hace a un precio de lo más ajustado, 43,50€.

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Llena de luz gracias a sus ventanales y de lo más acogedora por su cuidada y preciosa decoración, la sala acompaña un menú que reza bien claro que la estética cuidada es primordial. Nada más sentarse, unos chips (de tinta de calamar, de plátano, de tomate y de yuca) dentro de una jarra amenizan la llegada de la bebida y el comienzo de un menú que se abre con “El Árbol de la vida”, un árbol de metal que recoge los primeros seis snacks que degustaremos: Tomate relleno de tartar de salmón, cono de ceviche de bonito, terrina de conejo pekín, bombón de foie, cucharita de queso de cabra con esferificación de Kalamata y bombón de queso azul y chocolate blanco. Tomados de menor a mayor intensidad, tal y como lo recomiendan, destacan sobre todo el frescor del cherry relleno de salmón y la untuosidad de la cuchara de queso de cabra.

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Como primer plato, abre el festín la soberbia Caballa envuelta en…

 

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