Captura de pantalla 2014-11-21 a la(s) 12.44.35

La obsolescencia de la Guía Michelín

No quería yo hablar de temas espinosos pero tanto protagonismo tiene la guía roja en nuestras redes sociales y tanto me han preguntado al respecto que no me escondo de lo que he podido ir dándome cuenta en el poco tiempo que llevo en el círculo de la gastronomía. Una afirmación rotunda es que cada año por estas fechas hay una semana en la que los astros brillan con más fuerza y el tema gastronómico de conversación por excelencia es la archiconocida Guía Michelín, cuya gala se celebró en Marbella el pasado miércoles.

Semanas antes las apuestas comienzan, los secretos empiezan a desvelarse y los rumores se hacen grandes a medida que la lotería va acotándose poco a poco en un entorno en el que últimamente cada vez más cocineros dicen que se mantienen al margen. Lo han hecho hace muy poquito los cocineros franceses y muchas afirmaciones iguales se han escuchado de los más grandes de nuestro país, al igual que sobre la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo. Pero…¡Ay, amigos! Qué cierto me parece que el prestigio de una cocina cada vez se mide menos en función de las estrellas que la avalen pero no se equivoquen, porque se quiera, o no, la guía acaba llenando comedores. Por ello llaman los establecimientos para que los perfectamente entrenados inspectores lleguen a los restaurantes, siempre de incógnito, prueben la comida, paguen religiosamente y, después, ya desvelen cuál es su origen. Este hecho me parece que es lo que tiene que ser porque aquellos “periodistas” o “críticos” que acuden a las mesas sólo previa invitación ya no me parecen de fiar. Lo que está claro es que figurar dentro de la roja se traduce en estar presente en el círculo gastronómico, aunque esto no tenga por qué significar que las arcas se llenen. Aún así, no voy a mentirles, considero que, en la ahora vigente, no están todos los que son, ni son todos los que están. Y aunque haya más de los primeros que de los segundos, no es justo que haya ciertos intocables que no se apeen del podium simplemente porque “no se pueda hacer”.

Para empezar, ¿qué criterios siguen los inspectores para decidir si te mereces descansar en el Olimpo o no? Discúlpenme si soy de las que piensa que no sólo deberían estar incluidos los menús degustación y restaurantes de alta alcurnia. Abogo porque figuren aquellos lugares en los que se coma un arroz de escándalo o un cocido montañés de quitarse el sombrero también, no despreciando, ni mucho menos, la considerada alta gastronomía que defiende estos menús largos y estrechos. Pero, perdónenme de nuevo, para mí este concepto sólo significa que…..

PARA SEGUIR LEYENDO, PINCHA AQUÍ.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *