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Lombarda con manzana y nueces

Hay ciertas verduras que cuesta más comer. Quizás es que las preparaciones que conocemos con lombarda son más reducidas, que sólo las practicamos en sota-caballo-y-rey o que no son tan sencillas de maridar como todas las demás. Las coles son una familia de Amor u Odio, no puedes ser indiferente, o las adoras y las consumes frecuentemente como es mi caso o no hay manera de que formen parte de tu comida diaria.

La cuestión es que esta florecilla verdulera es de lo más bonita y de lo menos cocinada, ¿por qué será si yo la recuerdo desde que soy bien pequeña cocinada por mi madre? No lo sé, pero hoy traigo la receta que ella me hacía ligeramente versionada, con su toque de vinagre pero no tan potente, ¡la eterna discusión! Que a ella le gustaba que reventase en la boca y a mí con un toque ligero me parecía más que de sobra. Las pasas y las nueces han sido incorporación mía, quizás inspirada por las espinacas con pasas y piñones, o a la catalana, que tanto me gustan, quién sabe, lo que sí puedo afirmar es que el resultado es absolutamente adictivo tanto para comer solo como para acompañar algún plato de carne – cerdo, se me ocurre mientras escribo estas líneas.

Lo bueno de este guisito es que lo podréis comer tanto caliente como a temperatura ambiente y que es de lo más versátil: con un chorreón de nata hacéis una salsa para pasta que no pararéis de chuparos los dedos y con  una buena capa de queso emmental derretido será un glorioso bocata.

La preparación, aunque un poco larga, es bastante sencilla. Es una verdura ruda y tarda muchísimo más en ablandarse que su primo el brócoli. La dejaremos pochar hasta que adquiera la consistencia deseada, aquí, para gustos, los colores.

PINCHA AQUÍ PARA VER LA RECETA.

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