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Pulpo a la gallega, a mi manera

El pulpo es de esos animales que debería ser beatificado. Sí, tendríamos que ponerle un altar y no sólo por predecir los resultados de los mundiales de fútbol, como hizo el octópodo más famoso de la historia -sin contar con Calamardo, el amigo de Bob Espoja – y es que como comida es un auténtico manjar. ¿Qué pasa? Pues que como con casi todos los productos buenos, no hay que hacerle mucha cosa sino dejarlo tal cual, bien cocinado  y con pocos acompañamientos, como hacen en Galicia, la cuna del pulpo.

No hay aldea, pueblo o ciudad gallega que no celebre sus fiestas con un montón de pulpeiras sirviendo este producto de la forma que se ha extendido más por el mundo: a feira, o a la gallega; con patatas, un chorrito de aceite de oliva, sal y pimentón. No haca falta más que un buen pulpo con su centro blanquito, no, pero como todo en esta vida hay que buscar el punto perfecto que darle al animal para que se quede con una carne tersa, lo suficientemente tierna para darle un mordisco pero nunca blandurria. ¡Ay, el truco del almendruco!

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Sin duda alguna uno de los secretos mejor guardados de la receta para preparar este octópodo es la dureza de sus carnes, que tendremos que ablandar o bien llevándolo al gimnasio y dándole mamporros contra el suelo o congelándolo, ya que así las fibras se romperán por el efecto de la temperatura. Luego sólo nos quedará asustarlo en agua hirviendo unas cuantas veces y cocerlo hasta que esté tierno. ¿Después? Pues en teoría en Galicia no se acompaña con nada más pero podremos hervir unas patatas, o cachelos, en ese mismo agua y servirlas de compañeras.

En esta ocasión os traigo una versión más canalla, como podéis ver en las fotos y no el pulpo a la gallega tradicional, del que también os doy las pautas para prepararlo. Hay pulpo cocido en la receta, sí, y patatas hervidas en el agua del pulpo, también, pero les he puesto unos puntitos de salsa de chile dulce y de mayonesa y en lugar de espolvorearlo con pimentón he utilizado polvo de aceituna negra y unas hojitas de cilantro además de un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra. ¡y tan ancha es Castilla! Vamos, que si me ve un gallego me mata, pero al ser poquito el contrapunto que le he puesto no ha invadido el sabor del rey de los tentáculos y le ha dado un punto fantástico. Pero ya sabéis, buen pulpo + buena cocción = éxito asegurado.

PARA VER LA RECETA PINCHA AQUÍ

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