Albóndigas tomate 2

Albóndigas con tomate, súper TOP

Si siempre he dicho que me fascinan los guisos de cuchara, he de admitir que hay uno que me roba especialmente el corazón. Me gustan tanto las albóndigas  que cada vez que las veo en la carta de cualquier restaurante siento un deseo irrefrenable de pedirlas para probar; me da igual cómo: a la jardinera, con salsa española, en bocadillo, al curry, de cerdo, de pollo, vegetales… ¡lo bueno de ellas es que hay un montón de formas diferentes de prepararlas! Pero tengo que confesar un secreto, mis favoritas son, sin lugar a dudas, las albóndigas con tomate. Con tomate de verdad, frito en casa, con bien de cebollita, quizás incluso con un poco de zanahoria y apio, azúcar moreno para matar la acidez del vegetal y un punto picante y otro de alguna hierba que haya por casa.

Visitar Bolero Meatballs me dio antojo de preparar albóndigas con tomate…

La verdad es que desde que preparé Pularda en Navidades y sobró relleno – con el que hice albóndigas para mi familia y nos fascinaron, simplemente fritas – no había vuelto a cocinarlas pero el otro día visité (por fin) Bolero Meatballs (c/de las Conchas, 4. Madrid) y me entró un antojo increíble de hacerlo. Y no, no es porque las de Bolero no me gustasen, sino todo lo contrario: he decidido oficialmente que ir a Bolero va a ser imprescindible una vez al mes como terapia pro-felicidad y es que sus albóndigas de cerdo oriental y las especiales de jalapeño y cheddar me quitaron el sentido (y lo majas que son, y lo a gusto que se está allí pese a ser un localito diminuto).  Así que el motivo fue que me quedé con ganas de más y aprovechando una reunión de amigos me hice con un kilo de carne picada de buey – de la buena, buena – y me puse a ello.

Albóndigas tomate 5

¿El resultado? Unas albóndigas llenas de sabor, súper tiernas por dentro, nada secas, y una salsa en la que no parar de mojar pan. Aunque en casa las solemos tomar con patatas fritas cortadas en cuadraditos, estas albóndigas con tomate salieron a la mesa solas, casi desalmadas, con un poquito de albahaca y cilantro por encima, pero es que el festín contaba con un montón de platos más a los que no podríamos haber hincado el diente si hubiésemos ampliado la ración por persona. Os voy a dejar una foto de toooooodo lo que comimos para que la envidia os corroa, que lo va a hacer, lo sé. Espero poder recompensarlo con la súper receta, creedme, estas albóndigas os cambiarán la vida, son pura delicia.

Comida albóndigas con tomate

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