bogavante deliveroo

Bogavante a la Mantequilla de hierbas

Estaba claro que después del éxito de Burger & Lobster en Reino Unido y toda su expansión  por la costa noroeste del continente americano era cuestión de días que el concepto de servir hamburguesas junto con bogavante a la parrilla llegase a nuestro país. Lo cierto es que un gran producto como un buen bogavante bien cocinado, en su punto justo y con el aditivo exacto para que no esconda el sabor pero lo realce y lo acompañe, es una comida fantástica para esos días de verano que se pasan enteros en la piscina y se quiere comer algo ligerito pero delicioso; un plato que rápidamente relacionamos al sol, al buen ambiente y a una amplia terraza con música de relax de fondo.

bogavante deliveroo

Para hacerlo a la plancha, está claro que el bogavante hay que abrirlo por la mitad y con mimo y cariño tenerlo sólo el tiempo suficiente necesario para que se haga ligeramente pero que no se reseque, este animal tiene una carne tersa que si se pasa de punto terminará siendo hasta desagradable de comer. Como veréis, la receta de este bogavante a la mantequilla de hierbas es muy sencilla y lo hemos llamado así porque nos la han prestado los chicos de Ottawa Burger & Lobster ya que tras hacer un pedido a domicilio después de una jornada de piscina intensa me encantó llegar a la mesa y no tener ni que encender la cocina, tenía la comida servida y perfecta gracias a Deliveroo.

burger deliveroo

Como veréis en la foto, mi amiga Rosa y yo nos dimos un buen homenaje sin pasar ni un minuto en la cocina y es que con estos calores que llegan cada vez da más pereza encender los fuegos y hay que aprovechar hasta el último minuto en el agua así que aprovechando el capricho por el bogavante pedimos también una hamburguesa de vitello tonnato que venía acompañada por una deliciosa ensalada de col y patatas fritas y una ensalada alemana de patata perfectamente aliñada, con ese punto de encurtido tan necesario en este tipo de entrantes. Por si fuera poco, fue Rosa la que hizo el pedido y me sorprendió con la comida, ¡yo pensé que iba a cocinar ella! Y cuando me dijo que saliésemos de la piscina para comer  y llegué a casa y nos encontramos al chico de Deliveroo con la comida fue un puntazo, es que usando mi código INVITACLARA se ahorró 8€ por ser su primer pedido, un chollazo.

“Preparar un buen bogavante a la plancha sólo tiene un secreto: producto sobresaliente y mimo al tratarlo. “

 

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Gran jarana criolla

Panchita (Lima), maravillosa cocina criolla

Si en cuanto a cocina nikkei me pronunciaba hace unos días fan total de Maido, no puedo no declarar mi amor absoluto por la cocina criolla que Martha Palacios elabora en Panchita, un local con una estética que se contrapone claramente a la deliciosa cocina que en esta casa consagran. El lugar es amplio, destartalado, poco íntimo y muy impersonal pero su personal amable y siempre atento se conjuga con un alto nivel en los fogones provocando que la visita a este restaurante cuando se está en Lima sea obligatoria.

Panchita-Tamales

“La cocina de Panchita es sincera, profunda, suculenta y adictiva”

Martha destila pasión, esfuerzo y rigor cada vez que habla. Su historia lleva tatuada la palabra superación en cada página y es que tras emigrar a Japón para ganar dinero para poder costearse sus estudios de gastonomía trabajando en una tienda de azulejos todos los capítulos asociados a su andadura entre fogones son tan apasionantes y de admirar como este. Volvió de Japón, estudió cocina, abrió su propia cafetería justo enfrente de la universidad donde estudiaba, lo dejó todo para entrar a trabajar como aprendiz en las cocinas de La Mar (la cevichería de Gastón Acurio) hasta que ascendió a Jefa de Cocina, se embarcó en un proyecto que prometía haber sido mucho más de lo que fue y volvió de nuevo a su querida La Mar, desde donde poco tiempo después la enviaron a formar parte del nacimiento de Panchita. Y un restaurante concebido para que todo girase entorno a su parrilla rápidamente fue cediendo sito a los guisos de sustancia donde Palacios muestra su buen hacer en los fogones.

Cuy

Sus tamales – y lo dice alguien que los pide cada vez que los encuentra – son los mejores que he probado en mi vida: se me hace la boca agua sólo de recordar la suavidad máxima que se embalsama con el sabor nítido del maiz; blanco de alcachofa, de maíz, de choclo con chancho, verde de culantro y el “Martitha” de quinoa, cada cual mejor. Pero en Panchita también se encuentran anticuchos de órdago, perfectamente adobados y asados, tanto el de corazón como el de molleja de corazón de res que se deshace en la boca, tiernísimo, adictivo, y un cuy de altura si se quiere probar este animalillo, con la carne suavísima y una piel crujiente y suflada para no parar de roer, lo acompañan con un puré de papas y maní.

Molleja

Ojo porque las raciones en Panchita son inmensas y vienen en su mayoría acompañadas por buena cantidad de…

 

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Cerdo Agridulce

Cerdo Agridulce, la receta perfecta.

Descubrí el Cerdo Agridulce en mi viaje a Singapur. Lo que había probado antes no se parecía absolutamente en nada a lo que me dieron allí cuando una amiga cantonesa me llevó a un restaurante de su región y me exclamó que tenía que probar sí o sí ese plato. Cuál sería la cara de asombro que puse que automáticamente me preguntó si no me gustaba el cerdo, ¡a mí! Que veo un cochino y empiezo a salivar como Homer cuando se imaginaba esos donuts llenos de glaseados de colores – sí, yo también crecí con Los Simpsons en la televisión a la hora de la comida, por mucho que dijese mi madre que eso era para mayores.

“Descubrí el cerdo agridulce en Singapur y no, no es lo que nos da los chinos en España. Es una receta deliciosa que si la haces en casa muchos alucinarán con ella”

Aquellas bolitas cubiertas de una salsa rosada gelatinosa crujían, explotaban al meterlas en la boca, sin rastro de grasa ni de ningún topo de pasta densa y amalgamada que las rebozase sino una ligera capa crocante adictiva que se mezclaba con el punto agridulce que bañaba también a unas verduras al dente.Cerdo Agridulce

Como veréis en la foto de este cerdo agridulce, la salsa no es tan radiactivamente rosa sino que es más marronácea, culpa de hacerla 100% casera y con un sabor decididamente más rico y adictivo. Y sí queridos, la salsa agridulce es el secreto para que esta receta triunfe así que esmeraros con ella, marcará la diferencia. Realmente no se tarda nada en prepararlo pero eso sí,  es un salteado que se tiene que hacer – como se dice en jerga cocinera – a la minute para que ese crocante del que antes hablaba no se pierda. Lo que sí que podréis tener preparado con antelación es la salsa, las verduras cortadas y el cerdo pasado por el rebozo, sin freír. Luego sólo tocará el golpe de frito y el salteado final para conseguir un cerdo agridulce de altura.

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Petit Choux Miss Chou

Petit Choux de Frutos del Bosque

¡Oh, La, La….La France! Bueno, La France y su Pastelería magnífica y maravillosa de la que hemos ido aprendiendo y absorbiendo recetas tan absolutamente fantásticas como sus petit choux. ¿Petit…qué? Sí, petit choux, o lo que en jerga castellana detectamos cuando nos comemos un buñuelo o un profiterol, justo esa misma masa aireada, etérea, con un punto dulce, adictiva para no parar de comer incluso sin rellenar justo después de sacarla del horno. Pero la gracia es que normalmente estas bolitas doradas vienen rellenas de diferentes cremas que es lo que le da carácter al petit chou, habiéndolos tradicionalmente de crema, nata o chocolate; aunque lo que vamos a descubrir hoy es una puerta fantástica  que nos descubre un mundo imaginario lleno de un montón de sabores para conquistar a todo tipo de paladares.

Petit Choux Miss Chou

Todo esto os lo cuento porque hace unos días tuve el privilegio de visitar el obrador de Miss Chou (Calle Villalar 6, Madrid), una diminuta pastelería dedicada en cuerpo y alma a estos pastelitos, donde me enseñaron todo el proceso artesanal desde la elaboración de la masa – sí, fui pecadora y recién salidos del horno no pude contenerme y me comí unos cuantos vacíos y todo – hasta el relleno, el crujiente que los cubre y las decoraciones. ¡Fue toda una experiencia!

En Miss Chou preparan Petit Choux de una infinidad de sabores, ahora también unos de Frutos del Bosque y Madroño ideales para San Isidro

Probé in situ el de Caramel Saleè, el de pistacho, el de chocolate y el recién llegado para la temporada de fiestas en Madrid, el de Frutos Rojos con Licor de Madroño, pensado especialmente para San Isidro porque claro, lo bueno de estos bollitos es la versatilidad que tienen, se pueden hacer de todo. De hecho me soplaron que quieren empezar a hacerlos salados, ¿no serían ideales como aperitivo para cualquiera de vuestras fiestas o celebraciones? Y como postre también, claro, porque además los personalizan al gusto del cliente.

Petit Choux Deliveroo

Vamos, que salí encantada, fue toda una sorpresa de lo más agradable porque todos estaban bue-ní-si-mos así que nada más llegar a casa se lo dije a mi madre y se puso muy pero que muy envidiosa. Lo primero que exclamó fue: “¡¡¿Y no me has traído ninguno??!!”, así que me quedé en blanco, me empezaron a entrar sudores fríos, fuera jarreaba que daba gusto y no iba a volver a coger la moto a por una cajita así que tuve que improvisar. ¿Y cómo salí del paso? Pues la primera opción fue pedir la receta para hacerlos yo misma pero acto seguido caí, ¡que me los traigan a casa! ¿Cómo no se me había ocurrido? Ordenador encendido, la página de Deliveroo bien abierta y problema solucionado como una princesa; en 30 minutos tenía una cajita preciosa para que a mi madre se le quitase el antojo y sin moverme del sillón.

Miss choux

Mientras venían me puse manos a la obra con la receta, para probar yo misma, y no he podido estar más feliz, por eso la comparto con vosotros para que podáis hacerlos en casa sin problema. Aunque os voy a ser sincera, nada más cómodo que me lo traigan cuando a mí me apetece sin tener que mover un dedo así que os animo a probar estos pastelitos y si os animáis a pedirlos a casa en Deliveroo os ahorraréis 8 euretes en vuestro primer pedido sólo pronunciando las palabras mágicas INVITACLARAMás mimos no puedo haceros, ¿eh?

Sed felices  y dejad que os cuiden, bonitos, que la vida es corta.

PARA VER LA RECETA DE LOS PETIT CHOUX, PINCHA AQUÍ.

okonomiyaki

Okonomiyaki, la tortilla japonesa

Para seguir con esta línea japonesa que llevamos estas dos últimas semanas (hablamos de los dorayakis – los dulces de Doraemon – y de Maido, el mejor restaurante nikkei que conozco) vamos a dar un paso más allá para hablar de la famosa y deliciosa tortilla japonesa, el Okonomiyaki. Últimamente en Madrid han aparecido varios sitios donde la elaboran y que realmente merece la pena ir a probar, pero…

¿Qué es el okonomiyaki?

Su perfecta traducción al español sería “cocinado a la plancha al gusto del cliente” por lo que partiendo de la misma base de harina, huevo, agua y con su salsa okonomiyaki además de la mayonesa japonesa se en Japón se van construyendo tortillas según lo que al comensal le apetezca: verduras, carnes, mariscos, pescado, katsobushi, algas… En su país de origen es un plato que se prepara tanto en casa como en los restaurantes específicos donde en las grandes planchas cara al público los maestros de las espátulas preparan estas tortillas delante todos aquellos que vayan a degustarlas. Generalmente se asocian a las regiones donde son más famosos, Kansai (con base de verduras) e Hiroshima (con base de fideos) aunque son muy populares en la zona de Osaka. El resultado es gustoso, lleno de sabor, ha de tener una textura jugosa y el umami explotará en la boca gracias a la conjunción de todos sus ingredientes; yo siempre lo he asociado a la “comida marrana” japonesa, entendiendo por ello ese plato subido de calorías que de vez en cuando nos apetece comer porque nos fascina (lo que para nosotros puede ser una hamburguesa, más o menos).

Okonomiyaki Oribu

El Okonomiyaki de Oribú Gastrobar

Y como hay tantos okonomiyakis como gustos, el que me fascinó hace bien poquito fue el que probé en Oribú Gastrobar que terminan con un cangrejo de concha blanda en tempura, toda una delicia. Este cangrejo que se suele comprar congelado se captura justo en el momento preciso del cambio de piel para que esté tremendamente tierno para que luego, al freirlo, podamos comerlo entero. En Oribú rellenan unos baos también con él y es que en su carta, fusión japonés-mediterránea, no paran de hacer guiños al país nipón.

Además de la Receta de Oribú, he hecho una Lista de los mejores Okonomiyaki de Madrid asi que si pincháis AQUÍ podréis verlos enteros.

En cambio, si lo que queréis conocer es la receta de okonomiyaki de Oribú gastrobar, sólo tendréis que PINCHAR AQUÍ y hacerlo en casa. ¡Una auténtica delicia!

maido lapas

Maido, la cuna de la cocina nikkei.

Muchas eran las fotos y los comentarios que cruzaban el Atlántico gracias a las redes sociales encumbrando la experiencia que el comensal vive cuando visita Maido y es a bien confirmar que durante mi semana en Lima tuve una gran comida en la barra de esta referencia de cocina nikkei que lleva detrás el nombre de Mitsuharu Tsumura. Sin duda alguna, la experiencia Maido se ha convertido para mi en la enciclopedia de lo que canónicamente tiene que ser conocida como esa fusión japo-peruana que tanto se ha extendido gracias a la globalización.

equipo - maido

“En Maido hubo muchas cosas que me gustaron, más bien me gustaron todas, pero muchas sobresalieron”

“Micha” maneja ingredientes de primerísima calidad ostentando un menú  nikkei-amazónico además de una extensa carta en la que se pueden encontrar desde nigiris hasta okonomiyakis o anticuchos y su cocina permanece sutil, con giros de sabor bien pensados, cocciones impecables cuando tiene que haberlas y un gran cuidado de cada detalle. Dejarse caer por su barra y abandonarse al placer de que te den de comer puede ser una de las mejores opciones para cuando uno se encuentra en Perú sin duda alguna. Allí, César Choy – el segundo de abordo de Tsumura – y todo el equipo se encargarán de comenzar el ágape con un buen cóctel para que luego la consecución de bocados no resulte en ningún momento monótona e incentive el interés del que la está catando.

usuzukuri maido

“Maido” en japonés significa “bienvenido” y es lo primero que se escucha nada más entrar a su sala, como si ya te estuviesen alertando de que algo bueno va a comenzar. Hubo muchas cosas que me gustaron – o mejor, todo me gustó, pero hubo muchas cosas que sobresalieron – y siendo una de mis primeras comidas en Lima se puso claramente el listón muy pero que muy alto.

Chorizo - Maido

Ya desde el aperitivo, con su ensalada de atún, quinoa y salsa de cilantro, comienzan a entreverse todos los contrapuntos con los que se jugará a lo largo del menú. La tosta de chorizo artesano, galleta de arroz, emulsión de tomate y ponzu acompaña a la sobresaliente  piel de pollo con salsa pachikay de jengibre y sésamo – para comérsela a cucharadas – igual que el usuzukuri de chita con tomate, ponzu de rocoto, cebollino y chips de ajo frito donde el punto picante del ponzu resalta un este gran pescado perfectamente laminado.

nigiri maido

Me fascinó el ceviche de lapas con polvo helado de aji amarillo, maíz y aguacate por la frescura que desprende y el ligero ácido/picante muy bien trabajado que despierta las papilas preparándolas para el resto de los platos que llegarán después, para no dejar de comérselo a cucharadas.

Correcto el arroz de los nigiris, en su punto y lo justamente amalgamado que pude ver en el trío marino que caté: ventresca de salmón con emulsión de ají, lenguado con alga nori y wasabi-tobiko y atún con yema inyectada en ponzu y quinoa crujiente; pero también en el trio carnívoro, una serie de sushi que no suele gustarme normalmente pero donde el nigiri de foie con salsa de anguila he de reconocer que me encandiló.  Bien el de….

 

Para leer todo la crónica sobre Maido, PINCHA AQUÍ.
Comer en Barcelona - Suculent

Comer en Barcelona (bueno y rico)

Comer en Barcelona (bueno y rico, obvio) es relativamente fácil ya que es una ciudad llena de gastronomía, igual que Madrid pero con sus toques diferentes. En diciembre tuve la suerte de pasar allí una semana ya que aproveché una reserva que tenía en El Celler de Can Roca para probar unos cuantos sitios más por la zona. Los he resumido en dos artículos publicados en El Diario Montañés y aquí os dejo todas las pautas para que no os perdáis ni uno solo, todos ellos merecen mucho la pena.

Comer en Barcelona (parte I)

“No he tenido ocasión desde mi visita a la Ciudad Condal en diciembre, de hacer un breve resumen sobre los cinco intensos días que trascurrí por las calles catalanas disfrutando de su gastronomía. Ya les hablé del motivo por el que peregriné hasta allí (una reserva que atesoraba desde hacía once meses en el galardonado como “el mejor restaurante del mundo” – El Celler de Can Roca) pero no quiero dejar pasar más tiempo sin pronunciarme sobre los otros lugares que pude conocer y, sobretodo, disfrutar.

Comer en Barcelona - Suculent

Para Comer en Barcelona, mención especial se merece Suculent, esa pequeña “taberna” del Raval en la que Toni Romero lleva ya tiempo brillando con luz propia. En mi segunda visita, apostada en la barra de su diminuto local, tendrán apenas 8 mesas más un reservado al fondo, pude disfrutar de una cocina redonda, de combinaciones interesantes, técnica ejemplar y, sobretodo, auténticamente placentera. Manejan una carta bastante extensa además de dos menús degustación que aconsejo con los ojos cerrados para dejarse llevar por la experiencia y el buen hacer de Toni; yo pude catar platos que guardo en el recuerdo como el tartar de bogavante sobre piel de pollo al que le sigue la sopa thai de corales de bogavante, los guisantes con papada y butifarra negra, el steak tartar sobre tuétano asado (¡mon dieu!) o la cresta de gallo con hoisin. Como les digo, visita obligatoria, sí o sí.

Comer en Barcelona (I)

Pero si están por allí también les recomendaría probar la Bodega 1900, el formato más informal donde los Adriá le dan vida a una tapa fresca y puesta al día con platos ya clásicos como su bocadillo de calamares, la caballa ahumada o los puerros con vinagreta de ceniza. El lugar no es cómodo, las mesas diminutas y el precio no resulta barato pero la experiencia de vivir el concepto lo merecen; para la próxima me quedó pendiente conocer a su hermano mayor, Tickets, pero las reservas aquí cotizan al alza.

Siguiendo en la misma línea, uno de los más sonados últimamente es el Mont Bar, el restaurante cuya cocinera ha logrado alzarse con la segunda posición en el concurso de cocinero revelación 2016 celebrado en Madrid Fusión y cuyo tartar de atún sobre berenjena ahumada bien merece la visita. Es curioso que los tres locales de los que les estoy hablando responden a una estética similar: pequeños, informales, con barra y muy orientados al tapeo aunque escondan preparaciones elaboradas y gran calidad en su producto.

Comer en Barcelona - Mont Bar

Aunque no es todo alta cocina en Barcelona y por ello les soplaré dos de mis rincones favoritos cuando lo asiático apetece: el primero es Ramen Ya Hiro, donde he podido degustar la mejor sopa japonesa jamás probada igual que su chashu don, un arroz con panceta de cerdo en salsa que está para quitar el sentido; eso sí, las colas para acceder son eternas así que les recomiendo que lleguen pronto. Y si es chino lo que desean probar sin dejarse los cuartos, no hay más auténtico que el que se encuentra haciendo esquina entre las calles Alibei y Roger de Flor, mesas grandes, todos los platos al centro y mucho disfrute del guarrete cuando sus empanadillas a la plancha o sus berenjenas con carne arriban a la mesa. Que lo disfruten.”

Comer en Barcelona (Parte II)

Comer en Barcelona

“Empezaba la semana pasada una suerte de “listado” de mis últimas visitas gastronómicas por Barcelona y aunque todos los que mencionaba entonces son lugares más que imprescindibles me quedaban otros tantos cuya peregrinación es altamente recomendable por uno u otro motivo si se quiere Comer en Barcelona.

Observo tanto en Madrid como en la Ciudad Condal un florecimiento masivo de nuevos espacios culinarios, se nota que hay nueva salvia y energía brotando o que ya estamos menos asustados de esa palabra que nos tuvo recogidos en la guarida durante años, la crisis. En realidad no tengo nada claro que la hayamos superado, en absoluto, pero lo que vivimos quizás es fruto de haber asumido un estado desde el cual ya sólo se puede ir a mejor.

Cavilaciones aparte, lo que está claro es que el 2016 ha llegado cargado de nuevos propósitos y firmes tendencias y donde antes primaba la fusión, las nuevas técnicas y los platos minúsculos con un sinfín de ingredientes ahora es vencedora una vuelta a la tradición y a los sabores del recuerdo de toda la vida.

Buen ejemplo de ello es sin duda Granja Elena, un diminuto bar/cafetería casi a las afueras de Barcelona cuyos protagonistas son sus esmorzars de forquilla, unos desayunos contundentes donde se podrán degustar sus deliciosos callos, la melosísima cap i pota, los canelones de rabo de toro o preparaciones más novedosas como el tartar de tomate con sashimi de vieira. Además cuentan con una amplia selección de bocadillos y abren a medio día con una carta en la que la cocina catalana tradicional se mezcla con recetas innovadoras pero sin “mamonadas” como bien proclama su cocinero, Borja Sierra, en las redes sociales. El local se abarrota así que no duden en reservar, ir bien pronto o asumir una espera más que merecida.

Para comer en Barcelona de corte clásico es también recomendable la nueva brasserie que Jordi Vilà (Alkimia) ha abierto en los bajos de la Fábrica Moritz bajo el nombre de Louis 1856 y donde pretende recuperar una serie de recetas casi olvidadas durante los últimos años. El servicio en la sala cobra protagonismo cuando los platos llegan a la mesa, donde el comensal puede observar tanto cómo se finalizan ciertas preparaciones como la forma de emplatar para repartir a los comensales. Sus sabores son puros y gusta recobrar las galantinas (la de pollo con salsa de setas) o los guisos que llegan en abundantes raciones como el cabrito, perfectamente cocinado y agradablemente acompañado por unos raviolis de queso; no se pierdan el nabo relleno con tuétano y una salsa para no dejar de mojar pan. El postre estrella, sin duda, es la omelette surprise que se flambea directamente en la mesa convirtiéndolo en todo un espectáculo.

Comer en Barcelona

Y si quieren algo de corte más informal, casi para hacer un take away no estaría mal hacer una visita a los chicos de The Fish & Chips Shop que han recuperado la tradición inglesa perfectamente elaborada en un diminuto lugar de Rocafort. Su pescado es fresquísimo y jugoso, con un rebozado perfecto y nada grasiento y salsas típicas para esta preparación. Además tienen algún que otro piqueo mientras se espera al tan ansiado cucurucho de fritos del mar.”

 

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Albóndigas con tomate, súper TOP

Si siempre he dicho que me fascinan los guisos de cuchara, he de admitir que hay uno que me roba especialmente el corazón. Me gustan tanto las albóndigas  que cada vez que las veo en la carta de cualquier restaurante siento un deseo irrefrenable de pedirlas para probar; me da igual cómo: a la jardinera, con salsa española, en bocadillo, al curry, de cerdo, de pollo, vegetales… ¡lo bueno de ellas es que hay un montón de formas diferentes de prepararlas! Pero tengo que confesar un secreto, mis favoritas son, sin lugar a dudas, las albóndigas con tomate. Con tomate de verdad, frito en casa, con bien de cebollita, quizás incluso con un poco de zanahoria y apio, azúcar moreno para matar la acidez del vegetal y un punto picante y otro de alguna hierba que haya por casa.

Visitar Bolero Meatballs me dio antojo de preparar albóndigas con tomate…

La verdad es que desde que preparé Pularda en Navidades y sobró relleno – con el que hice albóndigas para mi familia y nos fascinaron, simplemente fritas – no había vuelto a cocinarlas pero el otro día visité (por fin) Bolero Meatballs (c/de las Conchas, 4. Madrid) y me entró un antojo increíble de hacerlo. Y no, no es porque las de Bolero no me gustasen, sino todo lo contrario: he decidido oficialmente que ir a Bolero va a ser imprescindible una vez al mes como terapia pro-felicidad y es que sus albóndigas de cerdo oriental y las especiales de jalapeño y cheddar me quitaron el sentido (y lo majas que son, y lo a gusto que se está allí pese a ser un localito diminuto).  Así que el motivo fue que me quedé con ganas de más y aprovechando una reunión de amigos me hice con un kilo de carne picada de buey – de la buena, buena – y me puse a ello.

Albóndigas tomate 5

¿El resultado? Unas albóndigas llenas de sabor, súper tiernas por dentro, nada secas, y una salsa en la que no parar de mojar pan. Aunque en casa las solemos tomar con patatas fritas cortadas en cuadraditos, estas albóndigas con tomate salieron a la mesa solas, casi desalmadas, con un poquito de albahaca y cilantro por encima, pero es que el festín contaba con un montón de platos más a los que no podríamos haber hincado el diente si hubiésemos ampliado la ración por persona. Os voy a dejar una foto de toooooodo lo que comimos para que la envidia os corroa, que lo va a hacer, lo sé. Espero poder recompensarlo con la súper receta, creedme, estas albóndigas os cambiarán la vida, son pura delicia.

Comida albóndigas con tomate

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Arroz con corvina

Arroz con Corvina de El Chiringuito

¿Habéis estado en El Chiringuito de El Señor Martín?

De mi visita a este restaurante en plena calle Mayor rescato la receta tan suculenta que os traigo hoy, un arroz con corvina para chuparse los dedos y donde la mayor dificultad reside en tener un buen producto y darle el punto perfecto al grano para que esté meloso y lleno de sabor. En El Chiringuito de El Señor Martín  tienen suerte porque sus dueños son los mismos que los de la Pescadería del Mercado de San Miguel que lleva su mismo nombre así que el restaurante asegura que tiene todos los días el pescado más fresco, cosa que se nota nada más entrar en el local a la derecha, donde tienen un muestrario con las delicias del momento.

Gambas - El Chiringuito de El Señor Martin

El local, diseñado por Marta Banús, recuerda totalmente a un chiringuito de playa, es de lo más agradable, espacioso y abierto, en tonos claros y con la cocina vista lo cual hace que la visita sea agradable y placentera viendo conjugar el blanco de sus paredes en las que se pintan peces con los tonos madera clarita que recuerdan a cualquier tarde picando unas raciones en cualquier playa del Sur. En mi visita pude probar uno de los menús que han creado en homenaje a los diferentes mares que bañan nuestras costas, y en mi caso, con el del Mediterráneo, empezamos con una suave Ensaladilla Rusa con Camarones y huevas, catamos las exquisitas Gambas Templadas (solas estaban de muerte, yo incluso les quitaría el ajo negro que tenían encima, ya que frito deja un regusto amargo no muy agradable) y para terminar los deliciosos Calamares Fritos, casi dulces, sin una gota de grasa, y por supuesto el Arroz con corvina, con unos generosos lomos de pescado en su punto, que os traigo hoy.

El chiringuito de el señor martin

El servicio es informal, los precios rondan los 30-35€ por persona y también tienen una barra perfecta para tomar una caña y unas raciones cualquier día que se esté paseando por el centro. Me gustan este tipo de locales temáticos que se especializan en su sector y lo bordan dentro de él, apuesto por ellos mucho más que por los que quieren tener un poco de todo, esa mezcolanza de ceviches con tatakis, guacamoles y guisos de la abuela que hoy en día se llevan tanto en los locales de moda pero que al final no terminan de cuajar gastronómicamente hablando. Desde luego, El chiringuito de El Señor Martín es un lugar perfecto para tomar pescado sin irnos a los conceptos clásicos de restaurantes gallegos de toda la vida, aquí el producto prima y es de primera, y si el mar nos pilla muy lejos, siempre es una alegría que nos lo traigan al pleno centro de la Capital.

Ensaladilla - El chiringuito de El señor martin

Por cierto, últimamente me está gustando bastante la corvina. Es un pez que en mi casa no se ha traído mucho y que quizás probase por primera vez en mi visita a Astrid & Gastón, el original que estuvo en Paseo de la Castellana, en su fantástico ceviche clásico. Después he podido catarlo en otros peruanos como Tampu, La Cevicuchería o Tiradito pero siempre en esta receta andina y nunca horneado o a la plancha como en este caso y he de decir que su carne blanca y tersa me gusta y tiene un punto más de sabor que otros tradicionales como la merluza, un pescado que estoy segura de que os conquistará aunque nos sea muy común encontrarlo en las pescaderías. Y aquí os dejo la receta, directamente de manos de su chef, una delicia para los que queráis probarlo en casa y, sino, ya sabéis donde podéis hacer una escapada para que os lo cocinen.

Para ver la receta del Arroz con corvina, PINCHA AQUÍ.

El Chiringuito de El señor Martín

Calle Mayor, 31, 28013 Madrid

Teléfono: 917957170

Fideua de setas y butifarra

Fideuá de setas y butifarra

La fideuá, ese perfecto sustituto al arroz

Me encantan los sofritos que terminan convirtiéndose en arroces. Ese chup-chup reduciéndose en la sartén, los caldos bien concentrados para dar buen sabor y los ingredientes de primera que guardan su textura perfecta para que la base, el fideo de la fideuá en este caso, sea el hilo conductor perfecto de un bocado delicioso. En mi casa nunca he comido fideúa, eso es un hecho; jamás ha sido algo común en las comidas que hemos hecho en la calle y mis visitas por el levante han sido tan breves que no puedo recordar alguna memorable que haya comido. ¡Ay, que me acaba de surgir una necesidad escribiendo estas líneas!

Fideua de setas y butifarra

Así que efectivamente, no soy una profesional en este arte, no tengo una amplia experiencia en ello y por eso mismo me he lanzado un par de días y he hecho pruebas en casa hasta conseguir un resultado que me ha maravillado. ¿El secreto? Pues lo que os comentaba antes, lo mismo que  para un arroz: buenos ingredientes, buen sofrito, buen caldo y guardar bien el punto de la pasta. Las he hecho de fideo cabellín tipo “rossejat”, también de fideo más grueso y finalmente de este súper fideo “para fideuá” que compre en Mercadona, quizás el que más me ha gustado de los tres. En cuanto a los condimentos, en esta ocasión opté por unas setas shiitake que tenía en la nevera y un poco de butifarra fresca que bien salteada y dorada en la paella da un sabor estupendo. Aunque no dejéis de lado los productos de temporada, ahora con la primavera empiezan a llegar setas de verdad y conseguiréis un punto perfecto, además también podéis encontrar en el súper bolsas de setas congeladas que resultan con mucho sabor para estas preparaciones.  Aquí os dejo esta súper receta que, además de ser bastante rápida es mucho más sencilla que un arroz por el tema del punto, ¡y está buenísima!

PARA VER LA RECETA, PINCHA AQUÍ.