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Habas con jamón y huevo que son #MiMejorExcusa

Me gusta cuando llega el invierno y nos encerramos al calor de la lumbre. Es el momento en el que nuestras tripas piden consistencia y calor y los guisos afloran por todas partes. Adoro el otoño por todo lo bueno que nos trae, porque llegan las setas, porque entra la caza, porque el cocido triunfa sobre todo lo demás y porque el puchero se convierte en el rey indiscutible de cualquier casa. Sí, mientras que hay algunos que viven a una nariz pegados, yo viviría feliz pegada a una cuchara; creo firmemente que es uno de los mejores inventos que se le ha ocurrido jamás al ser humano. Una cuchara en la mano derecha, un trozo de buen pan (con mucha miga, por favor) en la mano izquierda y delante cualquier cosa con un poco de caldo-salsa-jugo-sopa potente y reconfortante hacen que mi sonrisa permanezca perenne durante un buen rato, como pasó cuando comimos en casa este Salteado de Habas con Jamón y Huevo. Sí, soy una chica fácil.

“Llega el invierno y con él las ganas de calor  y cariño, y esa es #MiMejorExcusa para que Deliveroo me traiga a casa guisos como estas habas con jamón y huevo”.

Yo sé que ahora lo veis y babeáis, pero lo cierto es que en casa se preparan estas cosas muy poquitas veces porque estoy trabajando tanto que cuando llego sólo quiero levantar las piernas y tumbarme en el sofá con una buena peli. Por eso reconozco que últimamente #MiMejorExcusa para pedir Deliveroo es que me traen platos como este a casa sin yo tener que mover un dedo, y es taaaaaaaan cómodo. ¿Lo habéis probado alguna vez? Si os apetece tengo un código que podéis utilizar y tendréis 8€ de descuento en vuestro primer pedido: #EXCUSASCLARAS. ¿Cuál va a ser tu excusa?

 

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Casa Elena, la búsqueda de la renovación.

La ventaja de vivir en Madrid es que además de todo lo que han dentro de las fronteras de la capital, a muy pocos kilómetros en coche hay un millar de lugares que bien merecen la pena ser conocidos. Puede que no para todos los días o tampoco para todas las personas pero cuando a uno le apetece evadirse del caos capitalino y respirar algo diferente en poco más de 35 minutos puede escabullirse perfectamente. En esta ocasión he decidido optar por la A-42 y recorrer unos 40km hasta Cabañas de la Sagra donde se encuentra Casa Elena. 

Casa Elena - Entrada

Esta tiene como alma un comedor alojado dentro de un acogedoramente reformado caserón de pueblo en el que su gerente, César Martín, lucha por continuar lo que su familia comenzó incorporando una constante evolución y puesta al día. Lo cierto es que admiro con pasión estos lugares que – si me lo permiten – perdidos en medio de la nada, luchan con tanta pasión para hacerse un hueco en un panorama gastronómico nacional  cuya competitividad es máxima.

“En Casa Elena, además de su famoso cocido, siguen la filosofía del slow food llevada a platos actuales con combinaciones que buscan arriesgar.”

Aquí siempre han sido famosos por el cocido que implantó la madre de César y que en la actualidad se mantiene todos los días dentro del “menú del día” pero en los últimos años están buscando adaptarse a las nuevas tendencias con platos sugerentes, combinaciones arriesgadas y un menú degustación que, a 40€, es muy atractivo.

Croqueta y Buñuelo - Casa Elena

Todo comienza con cuatro aperitivos que apelan a la memoria histórica del entorno  como la emulsión de gachas con anguila ahumada y manzana verde, el caldo de cocido con hierbabuena, la deliciosa croqueta de anchoa y queso y el bollito de judía blanca y lentejas para luego dar paso a un muy buen plato de verduras de la huerta, en su punto y con sabor, y un sugerente plato de pulpo con patata revolcona y ajo negro.

Ellos llaman entrantes a los que podrían haber sido perfectamente principales y que no pasaría nada si se redujesen a un sólo plato debido a su contundencia. Sea como sea, cada vez me gusta más encontrar platos “de cuchara” como estos dentro de cualquier menú degustación.

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Bobo Pulpín, pulpo y mucho más en Barcelona.

Puedo afirmar sin miedo que uno de los restaurantes que más me ha sorprendido últimamente, situado justo debajo de la Catedral de Barcelona, ha sido Bobo Pulpín. No me gusta engañar a nadie y por eso afirmo que no llegué con muchas esperanzas, quizás mal influenciada por mis propios prejucios ante la imagen de marca del local. Porque sí, Bobo Pulpín tiene cierto aire infantil propiciado por el protagonista del que recibe el nombre, que es nada más y nada menos que uno de los personajes más famosos de la Casa de Tapas Cañota. Y este pulpo de tela que ahora está viajando por el mundo y del que de vez en cuando se reciben fotos a través de las redes sociales, se convirtió en el hilo conductor de toda una nueva apuesta por parte del Grup Iglesias (Espai Kru, Rías de Galicia…etc).

“Bobo Pulpín es una pulpería del siglo XXI, viajera y adaptada a los nuevos tiempos, con recetas muy cuidadas y con mucho más además de platos con el octópodo”

Pero como decía, detrás de todo el concepto “pulpero” y desenfadado del local hay una buena cocina que le da base y sustento para tener un largo recorrido en el tiempo. Obviamente, en Bobo Pulpín hay cinco recetas estrella a partir del pulpo pero a ellas se suma una oferta bastante extensa de otros platillos que generalmente miran a la tradición pero siempre puestos al día y que llegan a la mesa generalmente muy bien resueltos.

Bull De Pulpo Bobo Pulpín

Rodeadas por un servicio atento y encantador en un local luminoso donde la madera predomina y la barra es la protagonista en la zona de la entrada, comenzamos probando un embutido de cabeza de pulpo (bull de pulpo) cortado muy finito, con su pimentón y su pan tostado ideal para que cada uno se elabore su propio pincho. También catamos los jugosos espárragos blancos con crema de ají con una punta que guarda textura cuando se muerde pero que luego se deshace en la boca y que se compensa fenomenal con la crema ligerísimamente picante, deliciosos, y una bien resuelta croqueta de jamón.

Canelón de pollo Bobo Pulpín

 Tras estos aperitivos nos adentramos en el mundo del pulpo 100% para probar tres de las versiones más icónicas de la casa. De la India recrean los pulpitos guisados al tikka masala con garbanzos al curry (foto que encabeza este post), realmente ricos y con un buen fondo para no dejar de mojar pan, de China en cambio traen el pulpo agridulce con bambú y aquí hay que hacer mención especial a la salsa porque no resulta nada empalagosa ni cargante, tiene su punto perfecto de picante y lo convierte en un platillo realmente adictivo con el protagonista cocinado como tiene que ser, tierno pero no blando, primero cocido y luego frito, un acierto. Y para terminar la cata pulpera, saltamos hasta…

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Mac&Cheese, la receta para los cheese lovers

Hay ciertos platos que los yankees practican con asiduidad y alevosía pero que nosotros no hemos adoptado ni parece que vayamos a hacer. ¿Por qué? Realmente no sé qué es lo que tienen estos Mac&Cheese de diabólico pero sí que es cierto que cada vez que los preparo no me imagino a mi madre haciéndolo ni a mi cocinándolos para mis futuros retoños, porque todo llegará… o no a este paso, parece que Tinder no está funcionando. Pero volvamos a los macarrones que son lo realmente importante aquí: macarrones y queso es su traducción literal y es que no es más que eso, una salsa de queso que condimenta unos macarrones comunes en los que al meter el tenedor comienzan a salir hilos infinitos que harán que más  que uno pase un rato divertido navegando por sus mac&cheese.

“Los mac&cheese son ese plato de pasta muy común en los países anglosajones por el que cualquier niño mataría”

Así que resumiendo la receta: macarrones cocidos al dente (sí, no me gusta la pasta pasada y chiclosa) bañados en una salsa a partir de una especie de bechamel llena de los quesos que a cada uno le gusten, aunque normalmente es de queso cheeddar. En mi caso, utilicé los que tenía por casa así que el resultado terminó siendo más blanquecino de lo que normalmente es gracias al color de su queso tradicional pero no por ello estaba menos bueno. Sí, es una gordez y sí, están ricos con ese punto de pimienta por encima que creo que es totalmente imprescindible.

Mac&Cheese

Esta receta es fácil, rápida y absolutamente deliciosa y realmente hará que todos los que se sienten en la mesa se enamoren de los mac&cheese, un plato que aunque en España no es todavía muy conocido se va a ir abriendo camino en nuestra gastronomía. ¿Calorías? ¡Felicidad!

 

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Paella de Marisco

Paella de Marisco

Igual que siempre he dicho que las paellas son para el verano, he de admitir que juego bastante con la improvisación cada vez que se me ocurre hacer una. Vamos, que abro la nevera y utilizo lo que tengo a mano para dar salida al arroz que toque ese día. Eso es lo bueno de los arroces, que con un buen sofrito y un buen caldo se consiguen resultados maravillosos como esta Paella de Marisco con coliflor que os presento hoy y que no tiene más ciencia que hacer una capita bien fina de grano, un caldo con buen fondo y mucha sustancia y darle el punto exacto a la cocción.

“El secreto de la Paella de Marisco es un caldo bien potente y reducido que llene de sabor nuestro arroz.”

Lo de la coliflor fue casi un accidente porque tenía un florete en la cocina y al verlo pensé: “¡A la cazuela!” y lo cierto es que nos gustó mucho dentro del resultado global aunque ya sabéis que es una verdura que causa bastante controversia y no sé por qué si está para morirse de rica, lo dice una que se la toma sola con sal o que le pierde mezclarla con mayonesa, forma en la que se ha comido muchísimo en mi casa.

Marisco Paella

Volviendo a nuestra Paella de Marisco, como os decía lo básico es tener un buen caldo de pescado/marisco con el que mojar el arroz. Para esto aprovecho espinas y morralla que me da el pescadero a súper buen precio y lo tuesto todo ligeramente en una olla junto con un poco de zanahoria, puerro, cebolla y perejil, lo dejo hirviendo 40 minutos, lo cuelo, y luego lo dejo reducir a fuego muy bajo poniéndolo a punto de sal. Y todo comienza con un sofrito bien reducido de ajo, azafrán, pimentón y tomate al que posteriormente añado la coliflor y los chipirones mini y las patitas de pulpitos. A veces marco los gambones primero y luego los retiro, otras los pongo simplemente encima del arroz en los minutos finales.

El fuego siempre comienza estando fuerte, los primeros diez minutos, y termina a al mínimo para que el grano se asiente. Si no tenéis fuegos potentes en casa, lo mejor es terminar las paellas los últimos 3 minutos en el horno, quedan de maravilla; serán esos tres minutos los únicos en los que tendréis que poner los gambones por encima.

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Aponiente, vanguardia en el restaurante del mar

Allí donde parece que la tierra se acaba, al sur del sur, con el oleaje batiendo en la cara y la marisma como compañera de viaje esencial, un antiguo molino se yergue oteando el horizonte, ansioso por dar la vida por la mar y cuyo nombre cita “Aponiente”. Y lo que comenzó siendo el sueño de un loco ansioso por bucear hasta el corazón del océano tomó el nombre mirando directamente al viento que sopla desde Poniente demostrando al mundo que, cuando se creía que todo ya había sido descubierto, todavía quedaban muchas rutas por las que navegar.

Ángel León - Aponiente

Aponiente es ese lugar donde el mundo acaba, y comienza la mar.

Todo ya ha sido dicho sobre Ángel León, su cocina de fondos y suculencia, su vanguardia con sabor a mar, pero no quería dejar de escribir unas líneas que me sirvieran fundamentalmente para rememorar lo mucho que disfruté en la casa de al que todos llaman el chef del mar.  Aprovecho un inciso para recordar el documental en capítulos que se emitió bajo este mismo nombre y que disfruté muchísimo, de lo mejor hecho gastronómicamente en producciones de televisión en los últimos años sin duda alguna.

Sardina - Aponiente

Nunca visité el antiguo Aponiente, el primigenio, el original, fallo mío y de los grandes porque tras conocer el nuevo Molino de Mareas ahora adolezco de cierta melancolía por ignorar lo que años atrás allí había estado ocurriendo: un camino inexplorado que ha dado lugar a un mundo totalmente nuevo para el comensal, y para el cocinero.

Tras recorrer el pasillo que admira la gran fachada del molino, flanqueados por montañas de sal, las puertas se abren para entrar en una inmensa construcción de piedra antigua que verdaderamente impone y donde en su interior cada detalle está pensado como una alegoría a lo que allí acontece. Por las ventanas de la derecha se observa cómo el mar y la marisma acompañan a la tripulación que a mano izquierda del pasillo trabaja en unas impresionantes cocinas de cara al público en su plenitud; un espectáculo digno de admirar.

Ángel León y Juanlu Fernández – su imprescindible mano derecha- trabajan una cocina de sabor, de potencia y de alma, una pasión que brilla a través de los ojos de los que allí ofician, sintiendo el océano como su casa. Dos menús se ofrecen al comensal, el largo Mar de Leva (185€) y el Menú Selección (165€) con una bodega a cargo de Juan Ruiz Henestrosa digna de ser disfrutada y donde los vinos de Jerez cobran un protagonismo esencial.

Ensalada- Aponiente

Todo comienza con sus Tortillitas de camarón como un encaje, etéreas, livianas y llenas de sabor que dan pie a una serie de aperitivos para comer con la mano y a su ya famosa tabla de chacinas marinas frías  (morcón de corvina, butifarra de lisa, calamar relleno de ventresca, paté en croute de arenque, sobrasada de caballa…) y su versión en caliente con una chistorrita de pescado. Llega la dulcería marina, como una bandeja de pasteles de…

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Ceviche de plátano

Ceviche de plátano de Zoco Comidero

Ahora que llega el calor y los sudores empiezan a apoderarse de todos nuestro sueños, los estómagos comienzan a encogerse y lo único que apetece son bebidas fresquísimas y comidas ligeras, ácidas, aromáticas y refrescantes para combatir unas temperaturas que, por lo menos en Madrid, incluso impiden pegar ojo por las noches. Por eso he escogido este ceviche de plátano para hoy, porque desde que lo probé en Zoco Comidero Bar me ha parecido una opción deliciosa y saludable para hacer frente a los días de bikini. ¿Ceviche de plátano? Sí, platano macho ni demasiado verde ni tampoco muy maduro pero en su punto perfecto para que no tenga un dulzor excesivo en cambio sirva de emulsionante ante el cítrico de la “leche de tigre vegetal”, toda una sorpresa facilísima de preparar en casa.

“Este ceviche de plátano es una receta de Zoco Comidero, donde practican la cocina “flexivegetariana” que tras triunfar en el resto del mundo busca encontrar su hueco en Madrid”

No os voy a engañar, el concepto “flexivegetariano” me rechina por todos lados: ¿soy vegetariano pero a veces no? Apostaría más por un concepto en el que se dijese: aquí primamos todo lo vegetal. Y punto. Porque aunque en Zoco el 80% de su carta sea vegetariana o vegana también se pueden encontrar huevos, carnes, aves y pescados, y bien preparados además.

 

El ambiente es de lo más agradable, abierto hacia el exterior, lleno de detalles y con la madera que tan de moda está al compás de una buena música de ambiente que lo convierte en un sitio perfecto para ir a trabajar con el ordenador – os encontraréis seguro a alguien trabajando con su Mac el día que vayáis – o para quedar con amigos y sentirse muy relajado. Como ya he comentado, en su carta se pueden encontrar desde fórmulas para desayunos-brunch-meriendas como platos de comida y cena que giran en su mayoría entorno a los productos vegetales y a los superalimentos que ahora están tan de moda. El kale, el trigo verde, la quinoa, las algas o la chía son sólo alguno de los ingredientes con los que trabajan en Zoco y a los cuales les intentan sacar todo el partido posible para hacer este tipo de recetas lo más llamativas y suculentas posibles y lo cierto es que mi visita por allí me sorprendió muy gratamente.

En mi visita probé también bocaditos como los boquerones tempurizados con pesto de kale cuya salsa era potente y buena y debería de haber estado más presente, la brocheta de sandía y queso feta con pesto de chlorella, una tabla de quesos veganos que me sorprendieron (hay que entenderlo, no es queso, llamémosle de otra manera, ¡pero están ricos!) una buena arepa venezolana capresa o el delicioso patacón de ternera ECO cocinada a muy baja temperatura con aguacate y frijoles con un punto picante a partir de hormigas culonas que le venía de maravilla y es que se ve que aquí las raíces venezolanas de la dueña están muy presentes.

Me alegró catar la ensalada de quínoa con kale regado con aceite de coco, una combinación que es triunfantemente ganadora, y acompañada con muchas verduras, huevo cremoso y un hummus con toque de pimiento que, si todo separado está rico, mezclado lo está más. Y para terminar, el broche dulce lo puso un Pudin de chía que en sí no sabe a nada pero que acompañado por los frutos rojos el cremosísimo e intenso brownie vegano de chocolate y aguacate resulta un postre perfecto a la par que saludable. El ticket medio de Zoco Comidero ronda los 25€ y si bien es cierto que hay que acudir con la mente abierta – pues no es el mismo tipo de comida que solemos encontrar en todas partes – será fácil que su propietaria Marbell logre que en vuestro corazoncito hagáis un hueco para todo su mundo veggie.

En cuanto al ceviche de plátano que os traigo hoy, la receta es genial para las preparaciones rápidas y para sorprender a vuestros comensales. ¿Quién ha probado alguna vez un ceviche de plátano macho? Y la combinación resulta ganadora, tras probarlo en Zoco sólo me faltó un punto salino y crujiente que le daría, por ejemplo, con un maíz tostado tipo kikos por encima así que lo añado en la receta aquí abajo para que lo hagáis directamente vosotros así y triunféis por todo lo alto.

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Bogavante a la Mantequilla de hierbas

Estaba claro que después del éxito de Burger & Lobster en Reino Unido y toda su expansión  por la costa noroeste del continente americano era cuestión de días que el concepto de servir hamburguesas junto con bogavante a la parrilla llegase a nuestro país. Lo cierto es que un gran producto como un buen bogavante bien cocinado, en su punto justo y con el aditivo exacto para que no esconda el sabor pero lo realce y lo acompañe, es una comida fantástica para esos días de verano que se pasan enteros en la piscina y se quiere comer algo ligerito pero delicioso; un plato que rápidamente relacionamos al sol, al buen ambiente y a una amplia terraza con música de relax de fondo.

bogavante deliveroo

Para hacerlo a la plancha, está claro que el bogavante hay que abrirlo por la mitad y con mimo y cariño tenerlo sólo el tiempo suficiente necesario para que se haga ligeramente pero que no se reseque, este animal tiene una carne tersa que si se pasa de punto terminará siendo hasta desagradable de comer. Como veréis, la receta de este bogavante a la mantequilla de hierbas es muy sencilla y lo hemos llamado así porque nos la han prestado los chicos de Ottawa Burger & Lobster ya que tras hacer un pedido a domicilio después de una jornada de piscina intensa me encantó llegar a la mesa y no tener ni que encender la cocina, tenía la comida servida y perfecta gracias a Deliveroo.

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Como veréis en la foto, mi amiga Rosa y yo nos dimos un buen homenaje sin pasar ni un minuto en la cocina y es que con estos calores que llegan cada vez da más pereza encender los fuegos y hay que aprovechar hasta el último minuto en el agua así que aprovechando el capricho por el bogavante pedimos también una hamburguesa de vitello tonnato que venía acompañada por una deliciosa ensalada de col y patatas fritas y una ensalada alemana de patata perfectamente aliñada, con ese punto de encurtido tan necesario en este tipo de entrantes. Por si fuera poco, fue Rosa la que hizo el pedido y me sorprendió con la comida, ¡yo pensé que iba a cocinar ella! Y cuando me dijo que saliésemos de la piscina para comer  y llegué a casa y nos encontramos al chico de Deliveroo con la comida fue un puntazo, es que usando mi código INVITACLARA se ahorró 8€ por ser su primer pedido, un chollazo.

“Preparar un buen bogavante a la plancha sólo tiene un secreto: producto sobresaliente y mimo al tratarlo. “

 

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Gran jarana criolla

Panchita (Lima), maravillosa cocina criolla

Si en cuanto a cocina nikkei me pronunciaba hace unos días fan total de Maido, no puedo no declarar mi amor absoluto por la cocina criolla que Martha Palacios elabora en Panchita, un local con una estética que se contrapone claramente a la deliciosa cocina que en esta casa consagran. El lugar es amplio, destartalado, poco íntimo y muy impersonal pero su personal amable y siempre atento se conjuga con un alto nivel en los fogones provocando que la visita a este restaurante cuando se está en Lima sea obligatoria.

Panchita-Tamales

“La cocina de Panchita es sincera, profunda, suculenta y adictiva”

Martha destila pasión, esfuerzo y rigor cada vez que habla. Su historia lleva tatuada la palabra superación en cada página y es que tras emigrar a Japón para ganar dinero para poder costearse sus estudios de gastonomía trabajando en una tienda de azulejos todos los capítulos asociados a su andadura entre fogones son tan apasionantes y de admirar como este. Volvió de Japón, estudió cocina, abrió su propia cafetería justo enfrente de la universidad donde estudiaba, lo dejó todo para entrar a trabajar como aprendiz en las cocinas de La Mar (la cevichería de Gastón Acurio) hasta que ascendió a Jefa de Cocina, se embarcó en un proyecto que prometía haber sido mucho más de lo que fue y volvió de nuevo a su querida La Mar, desde donde poco tiempo después la enviaron a formar parte del nacimiento de Panchita. Y un restaurante concebido para que todo girase entorno a su parrilla rápidamente fue cediendo sito a los guisos de sustancia donde Palacios muestra su buen hacer en los fogones.

Cuy

Sus tamales – y lo dice alguien que los pide cada vez que los encuentra – son los mejores que he probado en mi vida: se me hace la boca agua sólo de recordar la suavidad máxima que se embalsama con el sabor nítido del maiz; blanco de alcachofa, de maíz, de choclo con chancho, verde de culantro y el “Martitha” de quinoa, cada cual mejor. Pero en Panchita también se encuentran anticuchos de órdago, perfectamente adobados y asados, tanto el de corazón como el de molleja de corazón de res que se deshace en la boca, tiernísimo, adictivo, y un cuy de altura si se quiere probar este animalillo, con la carne suavísima y una piel crujiente y suflada para no parar de roer, lo acompañan con un puré de papas y maní.

Molleja

Ojo porque las raciones en Panchita son inmensas y vienen en su mayoría acompañadas por buena cantidad de…

 

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Cerdo Agridulce

Cerdo Agridulce, la receta perfecta.

Descubrí el Cerdo Agridulce en mi viaje a Singapur. Lo que había probado antes no se parecía absolutamente en nada a lo que me dieron allí cuando una amiga cantonesa me llevó a un restaurante de su región y me exclamó que tenía que probar sí o sí ese plato. Cuál sería la cara de asombro que puse que automáticamente me preguntó si no me gustaba el cerdo, ¡a mí! Que veo un cochino y empiezo a salivar como Homer cuando se imaginaba esos donuts llenos de glaseados de colores – sí, yo también crecí con Los Simpsons en la televisión a la hora de la comida, por mucho que dijese mi madre que eso era para mayores.

“Descubrí el cerdo agridulce en Singapur y no, no es lo que nos da los chinos en España. Es una receta deliciosa que si la haces en casa muchos alucinarán con ella”

Aquellas bolitas cubiertas de una salsa rosada gelatinosa crujían, explotaban al meterlas en la boca, sin rastro de grasa ni de ningún topo de pasta densa y amalgamada que las rebozase sino una ligera capa crocante adictiva que se mezclaba con el punto agridulce que bañaba también a unas verduras al dente.Cerdo Agridulce

Como veréis en la foto de este cerdo agridulce, la salsa no es tan radiactivamente rosa sino que es más marronácea, culpa de hacerla 100% casera y con un sabor decididamente más rico y adictivo. Y sí queridos, la salsa agridulce es el secreto para que esta receta triunfe así que esmeraros con ella, marcará la diferencia. Realmente no se tarda nada en prepararlo pero eso sí,  es un salteado que se tiene que hacer – como se dice en jerga cocinera – a la minute para que ese crocante del que antes hablaba no se pierda. Lo que sí que podréis tener preparado con antelación es la salsa, las verduras cortadas y el cerdo pasado por el rebozo, sin freír. Luego sólo tocará el golpe de frito y el salteado final para conseguir un cerdo agridulce de altura.

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