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Albóndigas de Merluza al Curry Negro

Con las Navidades ya a contrarreloj, es el momento de tomar ciertas decisiones vitales sobre lo que comeremos los días de fiestas. Lo cierto es que ir al mercado para pegarse con la vecina del quinto por las últimas cigalas a un precio desorbitado me parece una idea aberrante – quizás es por eso por lo que cada vez me cuesta más celebrar las Navidades – así que hoy os propongo una alternativa atractiva, deliciosa, original y muy folclórico-festiva para sorprender a vuestros invitados y es que estas Albóndigas de Merluza en Curry Negro son una pasada.

“Diferentes, festivas y deliciosas, así son estas Albóndigas de Merluza con Curry Negro de Gigi Madrid, ideales para sorprender y ser sorprendidos”.

Por regla general ya sé que todos conocemos las típicas albóndigas de ternera o cerdo y que las que se hacen con pescado no son tan comunes pero… ¿por qué no? A veces pienso que convertiría todo en albóndigas y me lo comería a dos mofletes, y si es dentro de un bocadillo o con un buen trozo de pan cerca mejor que mejor, ¡hay siempre que mojar la salsa! En este caso, elaboradas a partir de merluza, la receta es de Fernando Alcalá, el nuevo cocinero asesor de Gigi Madrid, un coqueto restaurante de la Calle Luchana 13 con el que yo también colaboro y donde hemos elaborado una carta viajera, original y diferente para sorprender a los comensales más exigentes ya cansado de los platos comunes y trillados que se encuentran en todos los locales de moda. Hoy os traigo la receta de las albóndigas de merluza porque desde que se implantaron en la carta de Gigi han enamorado a muchos y se han convertido junto a su Crudo de Lubina en uno de los platos más icónicos del local.

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¿Cuál es el secreto? Como todas las recetas de albóndigas, que el relleno esté jugoso y nada seco, tierno, que se  muerda fácil y tenga sabor a pescado; por fuera irá una salsa de curry verde que se terminará con un poco de tinta de calamar para convertirse en ese curry negro llamativo a los ojos de cualquiera, diferente, ligeramente picante, muy aromático y casi adictivo. Siempre os cuento las ventajas de cada receta y esta tiene una muy clara: se puede dejar preparado con antelación para sólo tener que dar un recalentón final a la hora de servirlo por lo que será perfecto si tenéis invitados en casa y queréis quedar la mar de bien sin tener que ensuciar la cocina en el momento importante. Mejor, ¿verdad?

En cuanto al curry, a mi me gusta hacerlo casero majando las hierbas y especias en un mortero hasta conseguir el punto aromático que me guste pero también vale si utilizáis alguna pasta de curry de las que ya vienen hechas y que se pueden encontrar en cualquier supermercado oriental o incluso en la zona internacional de los supermercados de barrio más tradicionales. En Gigi después terminan el plato con unos fideos de arroz fritos por encima y un poco de albahaca para refrescar pero esto es optativo y al gusto de cada uno. ¡Ah! y hablando de Gigi, que no os he dicho mucho pero sí que os resumo que tiene una carta cambiante según el mercado y la temporada, a mediodía tiene un menú imbatible y de postre una tarta de queso robada a Cañadio (me parece casi idéntica y es un pecado carnal) que es un espectáculo.

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Atractivo, ¿cierto? SI QUIERES VER LA RECETA PINCHA AQUÍ. 

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Tacos de Pollo Tikka Masala de Queen Burger Gourmet

Lo bueno de la globalización es que las recetas de todas partes del mundo nos llegan, nos invaden y podemos probar cosas nuevas constantemente. Por el otro lado, también nos pasa que al llegarnos estos platos nuevos – y añadiendo en la coctelera  nuestras ganas de innovar – juntamos churras con merinas y terminamos comiendo cosas inesperadas. ¿Y qué tiene da malo? ¡Pues nada! Porque el secreto está claramente en hacerlo bien y con sentido como es el ejemplo de la receta de los Tacos de Pollo Tikka Masala que traigo hoy, o “cómo México se encontró con la India”. Todo hay que decirlo y más después de mi reciente visita a México: cualquier guiso rico se debería meter dentro de un taco.

“Cualquier guiso rico se debería meter dentro de un taco. Estos Tacos de Pollo Tikka Masala que probé en Queen Burger Gourmet son prueba de ello”.

La inspiración para esta receta he de admitir que no es mía sino de los chicos de Queen Burger Gourmet que en la extensa carta de su restaurante del norte de Madrid (pegado al Hospital Ramón y Cajal) mezclan algunos platos de todo el mundo con su oferta de buenísimas hamburguesas de carne de primera calidad.

El secreto de estos tacos, además de un guiso de pollo de corral bien jugoso y cremoso y los aderezos perfectos para acompañarlo (mango, aguacate y un picadillo fresco de hierbas) es que la tortilla está frita por lo que queda tremendamete crujiente y agradable a la hora de morderlo. Es una receta que es sencilla de preparar y que además le gustará a todo el mundo en casa, sólo tendremos que modular la potencia de la salsa interior en función de los gustos de cada uno. Además, la idea de los tacos es simplemente una opción, podéis utilizar el tikka masala para comerlo solo, acompañado con arroz, meterlo en un sándwich… ¡lo que se os ocurra!

Pero antes de daros la receta, le he preguntado a los cocineros de Queen Burger y hemos conseguido dar un poco más de luz a lo que es un “tikka masala”, una preparación del sudeste asiático que depende mucho de la zona en la que se cocine  o de la familia que lo haga, igual que pasa con recetas nuestras como el cocido, que en cada lugar lo hacen distinto, ¿no? Lo que sí que está claro es que siempre lleva tomate y leche de coco o nata, especias al gusto de cada uno (entre las que no puede faltar el garam masala), ajo y el ingrediente principal que cada uno quiera (cordero, pollo, gambas…etc).

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Conchas Pesto e Panna

Pasta Pesto e Panna con huevas de trucha

Hay recetas que por muy absurdas y fáciles que parezcan merecen la pena ser explicadas, más que nada porque quizás nunca nos habríamos plateado tal combinación. En Italia comen pasta casi absolutamente todos los días de la semana, ya sea por la mañana o por la noche y de una infinidad de variantes diferentes: en sopa, horneada, fresca, seca…etc. Esta pasta pesto e panna con huevas de salmón son el fruto de una mezcla de ingredientes en la nevera que luego, bicheando por internet, me he dado cuenta que en realidad sí que se utilizan juntos en el país de la bota. ¿Nata con pesto? Pues sí, señores. Tal y como lo cuento. Y es que… ¿qué no está rico con nata? Podría haber hecho una carbonara a partir de huevo también pero no, opté por esta dirección para ver qué era lo que resultaba, sin estar muy segura de cómo acabaría mi ramekin de pasta: si en la basura o proporcionándome felicidad.

Pasta pesto e panna

Y la felicidad llegó tras la primera cucharada de esa mezcla láctea con la albahaca de la que se salía cada vez que una hueva de caviar de trucha explotaba en la boca, ese contrapunto ligero pero más que suficiente para que el plato nunca deje de cansar. Las huevas que utilicé fueron Pescaviar, ya me habéis visto utilizarla algunas veces antes pero la verdad es que me encantan, y además de trucha tienen de otras cosas como picantes, de soja, de arenque… ¡para cualquier plato! Las uso mucho y nunca me fallan, ya sabéis como es esto: cuando encuentras algo que te gusta, ni tocarlo. Así que bueno, para hacer un resumen rápido: conchas de pasta seca de las que tengáis en vuestro armario, nata, un buen pesto casero a partir de albahaca fresca y unas huevas de trucha. Os prometo que en 15 minutos tenéis una comida/cena deliciosa y sin ensuciar mucho. ¿Qué más se puede pedir?

“La receta de esta pasta pesto e panna es tan sencilla que sólo tardaréis 15 minutos y será diferente al resto de las salsas que habéis probado. “

 

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Habas con jamón y huevo que son #MiMejorExcusa

Me gusta cuando llega el invierno y nos encerramos al calor de la lumbre. Es el momento en el que nuestras tripas piden consistencia y calor y los guisos afloran por todas partes. Adoro el otoño por todo lo bueno que nos trae, porque llegan las setas, porque entra la caza, porque el cocido triunfa sobre todo lo demás y porque el puchero se convierte en el rey indiscutible de cualquier casa. Sí, mientras que hay algunos que viven a una nariz pegados, yo viviría feliz pegada a una cuchara; creo firmemente que es uno de los mejores inventos que se le ha ocurrido jamás al ser humano. Una cuchara en la mano derecha, un trozo de buen pan (con mucha miga, por favor) en la mano izquierda y delante cualquier cosa con un poco de caldo-salsa-jugo-sopa potente y reconfortante hacen que mi sonrisa permanezca perenne durante un buen rato, como pasó cuando comimos en casa este Salteado de Habas con Jamón y Huevo. Sí, soy una chica fácil.

“Llega el invierno y con él las ganas de calor  y cariño, y esa es #MiMejorExcusa para que Deliveroo me traiga a casa guisos como estas habas con jamón y huevo”.

Yo sé que ahora lo veis y babeáis, pero lo cierto es que en casa se preparan estas cosas muy poquitas veces porque estoy trabajando tanto que cuando llego sólo quiero levantar las piernas y tumbarme en el sofá con una buena peli. Por eso reconozco que últimamente #MiMejorExcusa para pedir Deliveroo es que me traen platos como este a casa sin yo tener que mover un dedo, y es taaaaaaaan cómodo. ¿Lo habéis probado alguna vez? Si os apetece tengo un código que podéis utilizar y tendréis 8€ de descuento en vuestro primer pedido: #EXCUSASCLARAS. ¿Cuál va a ser tu excusa?

 

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Casa Elena, la búsqueda de la renovación.

La ventaja de vivir en Madrid es que además de todo lo que han dentro de las fronteras de la capital, a muy pocos kilómetros en coche hay un millar de lugares que bien merecen la pena ser conocidos. Puede que no para todos los días o tampoco para todas las personas pero cuando a uno le apetece evadirse del caos capitalino y respirar algo diferente en poco más de 35 minutos puede escabullirse perfectamente. En esta ocasión he decidido optar por la A-42 y recorrer unos 40km hasta Cabañas de la Sagra donde se encuentra Casa Elena. 

Casa Elena - Entrada

Esta tiene como alma un comedor alojado dentro de un acogedoramente reformado caserón de pueblo en el que su gerente, César Martín, lucha por continuar lo que su familia comenzó incorporando una constante evolución y puesta al día. Lo cierto es que admiro con pasión estos lugares que – si me lo permiten – perdidos en medio de la nada, luchan con tanta pasión para hacerse un hueco en un panorama gastronómico nacional  cuya competitividad es máxima.

“En Casa Elena, además de su famoso cocido, siguen la filosofía del slow food llevada a platos actuales con combinaciones que buscan arriesgar.”

Aquí siempre han sido famosos por el cocido que implantó la madre de César y que en la actualidad se mantiene todos los días dentro del “menú del día” pero en los últimos años están buscando adaptarse a las nuevas tendencias con platos sugerentes, combinaciones arriesgadas y un menú degustación que, a 40€, es muy atractivo.

Croqueta y Buñuelo - Casa Elena

Todo comienza con cuatro aperitivos que apelan a la memoria histórica del entorno  como la emulsión de gachas con anguila ahumada y manzana verde, el caldo de cocido con hierbabuena, la deliciosa croqueta de anchoa y queso y el bollito de judía blanca y lentejas para luego dar paso a un muy buen plato de verduras de la huerta, en su punto y con sabor, y un sugerente plato de pulpo con patata revolcona y ajo negro.

Ellos llaman entrantes a los que podrían haber sido perfectamente principales y que no pasaría nada si se redujesen a un sólo plato debido a su contundencia. Sea como sea, cada vez me gusta más encontrar platos “de cuchara” como estos dentro de cualquier menú degustación.

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Bobo Pulpín, pulpo y mucho más en Barcelona.

Puedo afirmar sin miedo que uno de los restaurantes que más me ha sorprendido últimamente, situado justo debajo de la Catedral de Barcelona, ha sido Bobo Pulpín. No me gusta engañar a nadie y por eso afirmo que no llegué con muchas esperanzas, quizás mal influenciada por mis propios prejucios ante la imagen de marca del local. Porque sí, Bobo Pulpín tiene cierto aire infantil propiciado por el protagonista del que recibe el nombre, que es nada más y nada menos que uno de los personajes más famosos de la Casa de Tapas Cañota. Y este pulpo de tela que ahora está viajando por el mundo y del que de vez en cuando se reciben fotos a través de las redes sociales, se convirtió en el hilo conductor de toda una nueva apuesta por parte del Grup Iglesias (Espai Kru, Rías de Galicia…etc).

“Bobo Pulpín es una pulpería del siglo XXI, viajera y adaptada a los nuevos tiempos, con recetas muy cuidadas y con mucho más además de platos con el octópodo”

Pero como decía, detrás de todo el concepto “pulpero” y desenfadado del local hay una buena cocina que le da base y sustento para tener un largo recorrido en el tiempo. Obviamente, en Bobo Pulpín hay cinco recetas estrella a partir del pulpo pero a ellas se suma una oferta bastante extensa de otros platillos que generalmente miran a la tradición pero siempre puestos al día y que llegan a la mesa generalmente muy bien resueltos.

Bull De Pulpo Bobo Pulpín

Rodeadas por un servicio atento y encantador en un local luminoso donde la madera predomina y la barra es la protagonista en la zona de la entrada, comenzamos probando un embutido de cabeza de pulpo (bull de pulpo) cortado muy finito, con su pimentón y su pan tostado ideal para que cada uno se elabore su propio pincho. También catamos los jugosos espárragos blancos con crema de ají con una punta que guarda textura cuando se muerde pero que luego se deshace en la boca y que se compensa fenomenal con la crema ligerísimamente picante, deliciosos, y una bien resuelta croqueta de jamón.

Canelón de pollo Bobo Pulpín

 Tras estos aperitivos nos adentramos en el mundo del pulpo 100% para probar tres de las versiones más icónicas de la casa. De la India recrean los pulpitos guisados al tikka masala con garbanzos al curry (foto que encabeza este post), realmente ricos y con un buen fondo para no dejar de mojar pan, de China en cambio traen el pulpo agridulce con bambú y aquí hay que hacer mención especial a la salsa porque no resulta nada empalagosa ni cargante, tiene su punto perfecto de picante y lo convierte en un platillo realmente adictivo con el protagonista cocinado como tiene que ser, tierno pero no blando, primero cocido y luego frito, un acierto. Y para terminar la cata pulpera, saltamos hasta…

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Mac&Cheese, la receta para los cheese lovers

Hay ciertos platos que los yankees practican con asiduidad y alevosía pero que nosotros no hemos adoptado ni parece que vayamos a hacer. ¿Por qué? Realmente no sé qué es lo que tienen estos Mac&Cheese de diabólico pero sí que es cierto que cada vez que los preparo no me imagino a mi madre haciéndolo ni a mi cocinándolos para mis futuros retoños, porque todo llegará… o no a este paso, parece que Tinder no está funcionando. Pero volvamos a los macarrones que son lo realmente importante aquí: macarrones y queso es su traducción literal y es que no es más que eso, una salsa de queso que condimenta unos macarrones comunes en los que al meter el tenedor comienzan a salir hilos infinitos que harán que más  que uno pase un rato divertido navegando por sus mac&cheese.

“Los mac&cheese son ese plato de pasta muy común en los países anglosajones por el que cualquier niño mataría”

Así que resumiendo la receta: macarrones cocidos al dente (sí, no me gusta la pasta pasada y chiclosa) bañados en una salsa a partir de una especie de bechamel llena de los quesos que a cada uno le gusten, aunque normalmente es de queso cheeddar. En mi caso, utilicé los que tenía por casa así que el resultado terminó siendo más blanquecino de lo que normalmente es gracias al color de su queso tradicional pero no por ello estaba menos bueno. Sí, es una gordez y sí, están ricos con ese punto de pimienta por encima que creo que es totalmente imprescindible.

Mac&Cheese

Esta receta es fácil, rápida y absolutamente deliciosa y realmente hará que todos los que se sienten en la mesa se enamoren de los mac&cheese, un plato que aunque en España no es todavía muy conocido se va a ir abriendo camino en nuestra gastronomía. ¿Calorías? ¡Felicidad!

 

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Paella de Marisco

Paella de Marisco

Igual que siempre he dicho que las paellas son para el verano, he de admitir que juego bastante con la improvisación cada vez que se me ocurre hacer una. Vamos, que abro la nevera y utilizo lo que tengo a mano para dar salida al arroz que toque ese día. Eso es lo bueno de los arroces, que con un buen sofrito y un buen caldo se consiguen resultados maravillosos como esta Paella de Marisco con coliflor que os presento hoy y que no tiene más ciencia que hacer una capita bien fina de grano, un caldo con buen fondo y mucha sustancia y darle el punto exacto a la cocción.

“El secreto de la Paella de Marisco es un caldo bien potente y reducido que llene de sabor nuestro arroz.”

Lo de la coliflor fue casi un accidente porque tenía un florete en la cocina y al verlo pensé: “¡A la cazuela!” y lo cierto es que nos gustó mucho dentro del resultado global aunque ya sabéis que es una verdura que causa bastante controversia y no sé por qué si está para morirse de rica, lo dice una que se la toma sola con sal o que le pierde mezclarla con mayonesa, forma en la que se ha comido muchísimo en mi casa.

Marisco Paella

Volviendo a nuestra Paella de Marisco, como os decía lo básico es tener un buen caldo de pescado/marisco con el que mojar el arroz. Para esto aprovecho espinas y morralla que me da el pescadero a súper buen precio y lo tuesto todo ligeramente en una olla junto con un poco de zanahoria, puerro, cebolla y perejil, lo dejo hirviendo 40 minutos, lo cuelo, y luego lo dejo reducir a fuego muy bajo poniéndolo a punto de sal. Y todo comienza con un sofrito bien reducido de ajo, azafrán, pimentón y tomate al que posteriormente añado la coliflor y los chipirones mini y las patitas de pulpitos. A veces marco los gambones primero y luego los retiro, otras los pongo simplemente encima del arroz en los minutos finales.

El fuego siempre comienza estando fuerte, los primeros diez minutos, y termina a al mínimo para que el grano se asiente. Si no tenéis fuegos potentes en casa, lo mejor es terminar las paellas los últimos 3 minutos en el horno, quedan de maravilla; serán esos tres minutos los únicos en los que tendréis que poner los gambones por encima.

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Aponiente, vanguardia en el restaurante del mar

Allí donde parece que la tierra se acaba, al sur del sur, con el oleaje batiendo en la cara y la marisma como compañera de viaje esencial, un antiguo molino se yergue oteando el horizonte, ansioso por dar la vida por la mar y cuyo nombre cita “Aponiente”. Y lo que comenzó siendo el sueño de un loco ansioso por bucear hasta el corazón del océano tomó el nombre mirando directamente al viento que sopla desde Poniente demostrando al mundo que, cuando se creía que todo ya había sido descubierto, todavía quedaban muchas rutas por las que navegar.

Ángel León - Aponiente

Aponiente es ese lugar donde el mundo acaba, y comienza la mar.

Todo ya ha sido dicho sobre Ángel León, su cocina de fondos y suculencia, su vanguardia con sabor a mar, pero no quería dejar de escribir unas líneas que me sirvieran fundamentalmente para rememorar lo mucho que disfruté en la casa de al que todos llaman el chef del mar.  Aprovecho un inciso para recordar el documental en capítulos que se emitió bajo este mismo nombre y que disfruté muchísimo, de lo mejor hecho gastronómicamente en producciones de televisión en los últimos años sin duda alguna.

Sardina - Aponiente

Nunca visité el antiguo Aponiente, el primigenio, el original, fallo mío y de los grandes porque tras conocer el nuevo Molino de Mareas ahora adolezco de cierta melancolía por ignorar lo que años atrás allí había estado ocurriendo: un camino inexplorado que ha dado lugar a un mundo totalmente nuevo para el comensal, y para el cocinero.

Tras recorrer el pasillo que admira la gran fachada del molino, flanqueados por montañas de sal, las puertas se abren para entrar en una inmensa construcción de piedra antigua que verdaderamente impone y donde en su interior cada detalle está pensado como una alegoría a lo que allí acontece. Por las ventanas de la derecha se observa cómo el mar y la marisma acompañan a la tripulación que a mano izquierda del pasillo trabaja en unas impresionantes cocinas de cara al público en su plenitud; un espectáculo digno de admirar.

Ángel León y Juanlu Fernández – su imprescindible mano derecha- trabajan una cocina de sabor, de potencia y de alma, una pasión que brilla a través de los ojos de los que allí ofician, sintiendo el océano como su casa. Dos menús se ofrecen al comensal, el largo Mar de Leva (185€) y el Menú Selección (165€) con una bodega a cargo de Juan Ruiz Henestrosa digna de ser disfrutada y donde los vinos de Jerez cobran un protagonismo esencial.

Ensalada- Aponiente

Todo comienza con sus Tortillitas de camarón como un encaje, etéreas, livianas y llenas de sabor que dan pie a una serie de aperitivos para comer con la mano y a su ya famosa tabla de chacinas marinas frías  (morcón de corvina, butifarra de lisa, calamar relleno de ventresca, paté en croute de arenque, sobrasada de caballa…) y su versión en caliente con una chistorrita de pescado. Llega la dulcería marina, como una bandeja de pasteles de…

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Ceviche de plátano

Ceviche de plátano de Zoco Comidero

Ahora que llega el calor y los sudores empiezan a apoderarse de todos nuestro sueños, los estómagos comienzan a encogerse y lo único que apetece son bebidas fresquísimas y comidas ligeras, ácidas, aromáticas y refrescantes para combatir unas temperaturas que, por lo menos en Madrid, incluso impiden pegar ojo por las noches. Por eso he escogido este ceviche de plátano para hoy, porque desde que lo probé en Zoco Comidero Bar me ha parecido una opción deliciosa y saludable para hacer frente a los días de bikini. ¿Ceviche de plátano? Sí, platano macho ni demasiado verde ni tampoco muy maduro pero en su punto perfecto para que no tenga un dulzor excesivo en cambio sirva de emulsionante ante el cítrico de la “leche de tigre vegetal”, toda una sorpresa facilísima de preparar en casa.

“Este ceviche de plátano es una receta de Zoco Comidero, donde practican la cocina “flexivegetariana” que tras triunfar en el resto del mundo busca encontrar su hueco en Madrid”

No os voy a engañar, el concepto “flexivegetariano” me rechina por todos lados: ¿soy vegetariano pero a veces no? Apostaría más por un concepto en el que se dijese: aquí primamos todo lo vegetal. Y punto. Porque aunque en Zoco el 80% de su carta sea vegetariana o vegana también se pueden encontrar huevos, carnes, aves y pescados, y bien preparados además.

 

El ambiente es de lo más agradable, abierto hacia el exterior, lleno de detalles y con la madera que tan de moda está al compás de una buena música de ambiente que lo convierte en un sitio perfecto para ir a trabajar con el ordenador – os encontraréis seguro a alguien trabajando con su Mac el día que vayáis – o para quedar con amigos y sentirse muy relajado. Como ya he comentado, en su carta se pueden encontrar desde fórmulas para desayunos-brunch-meriendas como platos de comida y cena que giran en su mayoría entorno a los productos vegetales y a los superalimentos que ahora están tan de moda. El kale, el trigo verde, la quinoa, las algas o la chía son sólo alguno de los ingredientes con los que trabajan en Zoco y a los cuales les intentan sacar todo el partido posible para hacer este tipo de recetas lo más llamativas y suculentas posibles y lo cierto es que mi visita por allí me sorprendió muy gratamente.

En mi visita probé también bocaditos como los boquerones tempurizados con pesto de kale cuya salsa era potente y buena y debería de haber estado más presente, la brocheta de sandía y queso feta con pesto de chlorella, una tabla de quesos veganos que me sorprendieron (hay que entenderlo, no es queso, llamémosle de otra manera, ¡pero están ricos!) una buena arepa venezolana capresa o el delicioso patacón de ternera ECO cocinada a muy baja temperatura con aguacate y frijoles con un punto picante a partir de hormigas culonas que le venía de maravilla y es que se ve que aquí las raíces venezolanas de la dueña están muy presentes.

Me alegró catar la ensalada de quínoa con kale regado con aceite de coco, una combinación que es triunfantemente ganadora, y acompañada con muchas verduras, huevo cremoso y un hummus con toque de pimiento que, si todo separado está rico, mezclado lo está más. Y para terminar, el broche dulce lo puso un Pudin de chía que en sí no sabe a nada pero que acompañado por los frutos rojos el cremosísimo e intenso brownie vegano de chocolate y aguacate resulta un postre perfecto a la par que saludable. El ticket medio de Zoco Comidero ronda los 25€ y si bien es cierto que hay que acudir con la mente abierta – pues no es el mismo tipo de comida que solemos encontrar en todas partes – será fácil que su propietaria Marbell logre que en vuestro corazoncito hagáis un hueco para todo su mundo veggie.

En cuanto al ceviche de plátano que os traigo hoy, la receta es genial para las preparaciones rápidas y para sorprender a vuestros comensales. ¿Quién ha probado alguna vez un ceviche de plátano macho? Y la combinación resulta ganadora, tras probarlo en Zoco sólo me faltó un punto salino y crujiente que le daría, por ejemplo, con un maíz tostado tipo kikos por encima así que lo añado en la receta aquí abajo para que lo hagáis directamente vosotros así y triunféis por todo lo alto.

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